Y Yo Sin Pijama

13.01.2020

Qué semana más pesada, pero ¡al fin es viernes! ¡Qué felicidad! mi esposa y mis hijos se fueron al campamento del grupo de scouts, por fin tendré la casa para mi solito, voy a pasar al supermercado a comprar unas cervezas, una pizza y a desparramarme en el sofá, solo y tranquilo.

Hace tanto tiempo que no sentía tanto silencio y tanta tranquilidad en casa, tengo el televisor solo para mi, eso es casi como un premio o encontrarse un billete en un pantalón y pensaba que deberíamos por lo menos una semana al año poder estar solo en casa. Empiezo a realizar un zapping, pero nada que me llame la atención, ¿más de 100 canales y nada que ver? que rabia. Después de más de 1 hora tratando de encontrar algo que ver, nada, lo peor de todo es que me está dando mucho sueño producto del cansancio, que frustrante, todavía ni siquiera llego a la mitad de la segunda cerveza y ya tengo sueño.

Cuando llegue a mi habitación ahí está mi cama, solo para mí, hoy por fin podré dormir desnudo (a mi esposa no le gusta y me obliga a usar pijama), después de salir de la ducha bien caliente, me acosté y me quedé dormido sobre la cama, fue casi instantáneo, no sé si es por el cansancio o esa maravillosa sensación de tranquilidad.

Estoy en el quinto sueño, dormido profundamente, cuando siento que alguien me mueve y pienso entre dormido ¡hasta aquí me llegó la felicidad! ¡Ahora tendré que ponerme el pijama!, pero ¡NO! Estiro la mano hacia el velador, enciendo la luz, y para mi sorpresa, ahí está un hombre vestido de negro, con una capucha, lo miro, me mira, me miro y me veo desnudo y ambos al unísono nos salió un grito AAAHHHH, entre susto y sorpresa.

Sin pensar en nada (con más vergüenza que miedo), salté de la cama, empuje al ladrón por el pasillo y salí corriendo con todo al aire por la puerta de la calle, sin darme cuenta todavía que estaba desnudo, cuando abrí la puerta así totalmente desnudo, mi vecina de enfrente estaba regando la calle, al verme puso una cara de culo y solo pensé en mi mujer, por primera vez en mi vida desearía haberle hecho caso a mi esposa y usar mi pijama, cerré la puerta tan rápido como la abrí.

El ladrón que me siguió, ya estaba tras de mí me dice: -Cálmate, sé que es extraño, pero necesito un favor. Yo estaba acorralado entre la vecina con cara de culo y el ladrón, en el sofá estaba mi maletín del trabajo, así que lo tomé con ambas manos y lo deje a la altura de mis cosas y le pregunto con la voz un poco temblorosa - ¿Qué sería? El tipo se sacó la capucha y con cara de terror me dice: -me cortaron el teléfono y necesito internet para pedir un Uber ¿me das la clave del WiFi?, la situación fue tan surrealista, entre la vergüenza, la sorpresa y el miedo, me puse a reír de los puros nervios, el ladrón también se contagió de mi risa y ahí estábamos, yo desnudo cubriéndome con el maletín y el ladrón muertos de la risa en el living de mi casa.

El que yo pensé que era ladrón, resultó ser un tipo que estaba arrancando de un marido celoso y encontró la ventana de la cocina que da al patio abierta, y entró por ahí. A pesar del susto y lo extraña de la situación le pedí un Uber, se fue y yo me senté en el sofá encendí el televisor y me quedé viendo por quinta vez creo Rambo III.