Una Vida Llena de Nada

24.09.2019

¡Estoy en blanco! Mi mente no es capaz de procesar esto que estoy viviendo. Las leyes de la naturaleza dicen que yo debía morir primero... ¡no tú mi bebé! ¡Mi niño!

¡Me quedaron tantas cosas por decirte! ¡Me arrepiento tanto de las cosas que dije demás! Hoy aquí veo a tanta gente, pero el vacío que me dejas no lo lleno ni con un estadio repleto.

A mi mente vuelven tantos recuerdos juntos; por ejemplo cuando dijiste por primera vez papá, no puedo evitar que una lágrima corra por mi mejilla, también recuerdo cuando te despertabas y me mirabas con amor, amor de ese sincero, amor de inocente.

Como me arrepiento de no haber pasado más tiempo contigo. ¡Quisiera pedirte perdón por eso! No se si vale ahora que ya no estás. En mi afán de que nunca te faltara nada y darle valor a otras cosas, deje de estar presente y eso hoy duele.

¡Tenías toda una vida por delante con solo 8 años! ¡Todo fue tan repentino! ¡Se me hace tan difícil de entenderlo! Debo entender que ya no estarás más con tus ocurrencias, tu sonrisa y sobre todo ya no estará más mi motivo para levantarme cada día por la mañana.

Sé que es muy tarde, pero me hubiese gustado que supieras que tú y solo tú eras capaz de cambiar el peor de mis días. Muchas veces que llegaste a mí para que te levantara en brazos y eras tú quien en realidad me levantaba a mí.

Después de la muerte de tu madre, solo quedaste tú en el mundo para mí. Saber que estabas hacía que todo tuviera sentido. Hoy que ya no estás, no sé cómo podré vivir. No sé cómo seguir una vida llena de nada.

Mucha gente se acerca a mí, me dicen que lo sienten y que me acompañan en mi dolor, pero la verdad es que en este momento quisiera estar solamente contigo, para poder llorar, para poder descargar la pena y el dolor que tengo, pero es imposible.

Solo me quedan los recuerdos y la alegría de que tú fueras mi hijo, espero algún día aprender a vivir una vida sin ti.