Una Vida de Perros

12.08.2019


Hoy abrí los ojos. Estoy junto con mis cinco hermanos y veo que viene mamá.  ¡Por primera vez la puedo ver! Antes solo había podido olerla.  ¡Ya la imaginaba así de linda!

¡Estoy muy feliz! Estoy jugando con mis hermanos, cuando siento que un humano se acerca y se lleva a Rocky mi hermano. Mamá está muy triste veo una lagrima salir de sus ojos, pero no entiendo bien porque.

Van pasando los días y solo quedamos mi hermana Princesa y yo.  ¿Adónde los llevarán? ¡No los veo hace muchos días! Eran más entretenidos los juegos cuando estábamos todos.

Hoy, el humano que se llevó a mis hermanos me toma y me saca del lado de mi mamá.  Espero que pronto me regrese junto a ella.  ¡No quiero separarme de ella y de mi hermana! El humano me pone en los brazos de una niña humana, creo que su nombre es Valentina. Ella me besa la frente eso se siente muy bien, me arrulla y puedo sentir su calor.

Salimos de una especie de caja y veo a muchos humanos. Yo voy en los brazos de la niña, pero voy muy asustado y mi cuerpo está temblando. Nos subimos a una especie de caja que se mueve, con el tiempo supe que esas cajas nos hacen daño en la calle.  He visto morir algunos y a otros que les rompe las patas.

Valentina es muy entretenida, siempre jugamos juntos. A ella le gusta mucho jugar con unos humanos chiquitos, ella los llama muñecas. El otro día que estaba solo me aburrí mucho y como siempre veo que ella juega con las muñecas, yo también quise jugar con una.  Pero cuando llegó la mamá de Valentina, me pegó muy fuerte y me mostraba la muñeca ¡nunca entendí porque lo hiso!

Yo me aburro mucho cuando no está la niña y como me pegaron muy fuerte por jugar con las muñecas !ya no quiero ni verlas!.  Así que busco otras cosas para jugar. Encontré unas cosas que los humanos se ponen en las patas.  Estaba muy entretenido jugando, cuando la mamá de Valentina da un fuerte grito y nuevamente me pega... ¡No entiendo porque lo hace! ¡Yo solo quiero jugar! Me duele mucho cuando me pegan... ¡Cómo quisiera estar con mi mamá!

Al día siguiente el papá de Valentina me subió en la caja que se mueve y después de mucho rato me dejó solo en un lugar que no conozco. No veo a Valentina, tampoco veo la casa, tengo miedo, ¡tengo mucho miedo!

Van pasando las horas y empiezo a buscar comida. Mi panza hace ruidos muy extraños y además tengo mucha sed. Estoy buscando, cuando empiezo a olfatear algo ¿Qué será? Me voy acercando y veo que hay otros perros. Eso me hace sentirme un poco mejor pero estaba muy asustado.

Cuando me acerco hay un perro, mucho más grande que yo y me pregunta:

- ¿Qué haces aquí? ¿Cuál es tu nombre?

- Mi nombre es Toby. El humano papá de Valentina me trajo hasta acá, pero no sé qué hago aquí, no me lo dijeron.

- ¿Qué quieres?

- ¡Tengo mucha hambre! Sentí el olor de la comida y me trajo hasta acá.

- ¡Lárgate! ¡Aquí no hay espacio para alimentar una boca más! ¡Ya somos muchos en la manada!

Una de las perras que se encontraba allí,  habla a Sultán (creo que ese es el nombre del jefe de esta manada) y le dice:

- ¡Es solo un cachorro Sultán! ¡No podemos abandonarlo!

- ¡Cállate Sisy! ¡Nadie pidió tu opinión!

- ¡Sultán! ¡Él es un pobre cachorro, no podemos dejarlo morir! Además, de ser necesario, le voy a ceder mi parte.

Sultán sin decir ni una sola palabra, se quedó meditando un momento y de repente dice:

- ¡Está bien! ¡Puede quedarse! Pero deberá aprender a conseguir comida para la manada.

Yo respiré. ¡Tengo mucha hambre! !Esto se lo debo a Sisy!

Después de unos días, Sisy me enseña algunas cosas, por ejemplo, jamás acercarme mucho a las cajas que se mueven, porque eso puede dañarme y me cuenta la historia de Bubu, un perro que camina raro y eso es porque una de estas cajas lo golpeó.

La mejor comida se encuentra en unos costales de plástico, siempre hay algo para comer. Sultán siempre me está mirando, pero nunca dice nada.

En las noches miro a al cielo (¡esas cosas brillantes!). Imagino que mi mamá y mis hermanos también las miran y aúllo como llamándolos, pero nadie contesta nunca.

Ya ha pasado bastante tiempo y ya no soy un cachorro, ahora soy un perro robusto casi como Sultán.

El otro día, buscando comida, nos encontramos con otra manada que estaban en lo mismo. Ellos al vernos nos atacaron. Sultán ágilmente peleo con todos los perros. Sisy estaba a mi lado y estaba muy nerviosa y yo tenía mucho miedo. Pero al darme cuenta que Sultán estaba herido y que no podría con todos, me decidí a ayudarlo, y juntos le ganamos la pelea.

¡Les ganamos la pelea! ¡Pero Sultán quedo muy mal herido! Esa noche Sisy lo acompañó, pero en la mañana Sultán había muerto. Todos estábamos muy tristes y Sisy nos dice que Sultán antes de morir me nombró como el nuevo líder de la manada y yo pienso: ¡No soy tan fuerte como él! ¿Cómo podré defender a la manada? ¿Cómo podré defender a once perros más?

Los días iban pasando tranquilos, hasta que un día llegaron unos humanos y se llevaron en unas cajas de metal a 6 de los míos. ¡Trate de defenderlos! pero los humanos tenían algo en las patas que pegaban muy fuerte. Recuerdo que sentí el mismo dolor cuando era cachorro, cuando la mamá de Valentina me golpeó.

Me sentí muy triste y con mucha rabia. ¡No pude salvar a mi manada! ¡También se llevaron a Sisy! ¡Ella para mí, es como mi madre! !Por eso no dejaré que nunca más nadie dañe a mi manada! ¡Porque yo soy el líder! Así que la próxima vez que alguien se acerque lucharé hasta la muerte como lo hizo Sultán por mí.