Si Las Paredes Pudieran Hablar

16.12.2019

Ya me cansé ¡renuncio! ¡Esto no puede seguir así! Preferiría ser la pared de la calle y que me orine un perro. Pero para mí mala suerte, me tocó estar en el dormitorio de Matilde. Ella es una muchachita, que yo creo, que debe tener algún problema mental, algún trastorno de personalidad múltiple o yo que sé, porque yo definitivamente ¡Ya me cansé!

Hace dos años que me construyeron y ya no aguanto más. Matilde es una muchacha de 16 años y en este tiempo ya me han pintado tres veces. Esta adolescente problemática, apenas me pintaron, se puso a rayarme con unos plumones de distintos colores (no saben cuantas veces pensé en pintarle la cara cuando estuviera durmiendo, solo que no tengo brazos), la música es otro tema, es casi enfermarte el volumen que pone el radio para escuchar Reguetón, ¡ya no aguanto un perreo intenso más!

Entre los meses de abril y junio le dio la locura por Bruno Mars. Pegó cuanto poster salió de él. Lo peor es que una vez trajo un cuadro gigante y para colocarlo me clavó cinco clavos ¡cinco! ¡Eso es enfermizo! Pero mis males no terminan ahí. Después que el padre de Matilde viera el desastre que había cometido conmigo, esa muchacha esquizoide, la reprendió y la obligó a ir a comprar la pintura y todo lo necesario para volver a pintarme de nuevo y ahí ya se salió de todos sus cabales. ¿A qué padre responsable, se le ocurre pedirle a una adolescente que vaya a comprar sin supervisión? ¿Y qué creen? ¡Me pintó de negro! ¡Imagínense! ¡Negro!. No es que yo sea racista, ¿Pero a quién en su sano juicio, se le ocurre pintar las paredes de una habitación de color negro? En ese momento lo único que quería, era que llegara un terremoto ¡grado 20! para que me derrumbara de un solo movimiento.

Cuando nos estaban asignando qué pared de la casa que seríamos, todos murmuramos cual queríamos ser, dentro de las opciones eran:

  1. La cocina yo pensé ¡voy a estar lleno de grasa!...Impregnado de olores y sobre todo ese olor a fritura... ¡No! ¡No! ¡Qué atroz! ¡Muy poco glamoroso!
  2. El Living, se me vino a la mente que cuando hicieran fiestas, deberé permanecer despierto toda la noche y el bullicio nunca ha sido lo mío, además ver al padre de Matilde rascándose, mientras ve televisión... ¡Noooo! ¡De solo pensarlo, ya casi vomito!
  3. El baño, ¡Ni muerto! ¡De ese! ¡Ni siquiera voy a hablar!
  4. El dormitorio matrimonial, ¡No querré ser testigo de noches de amor y pasión! ¡QUÉ ASCO!
  5. El dormitorio de Manuel, el hijo mayor, pensé un muchacho de esa edad, quizás qué cosas iba a tener que ver, seguro que mira pornografía y yo debía ser testigo, ¡Que repugnante!
  6. El dormitorio de Matilde, lo vi como la opción más viable, ya que es una muchachita, pensé debe ser ordenada, ¡Que mejor! ¡y no! me encontré con una muchacha revoltosa, ruidosa y loca.

Ojala que mañana mismo, si es posible venga un cataclismo, un Tsunami (aunque es muy poco probable que suceda algo así en Calama) o quizás una napa subterránea que mueva los cimientos, o ¿Porque no mejor venden la casa? (pero si, me sale una muchacha más loca que Matilde, ¡No! ¡Mejor que no!), Ahora, si nada de esto resultará, tendré que soportar 2 años más para que Matilde se marche a la universidad y ¡Quizás ahí, yo pueda descansar!