Rompí mi juguete y mi infancia

04.03.2019

Desde siempre todos anhelamos cuando niños que en navidad o en nuestro cumpleaños nos llegue ese juguete que tanto deseamos, pero la gran mayoría de las veces nunca llegó.

Ese deseo y anhelo se traspasa en nuestra vida para siempre, ya que con la misma ilusión buscamos ese juguete en nuestras vidas, buscamos otros más acordes a nuestra edad; en la adolescencia ya no queremos ese auto a control remoto o la muñeca que camina y habla, sino que ya buscamos un aparato de música que hoy es el celular, pero en mi época fue el personal stereo, las gafas, la independencia. Después en nuestra vida más adulta buscamos el auto, la casa, los viajes, siempre con el mismo anhelo de niño, anhelo que jamás perdemos, pero casi nunca llega.

En cuanto al amor nos pasa algo similar, siempre esperamos que llegue ese amor y casi siempre está ligado a los modelos que tenemos, ya sea en casa, en casa de algún amigo o simplemente en el ideal que vemos en la televisión, pero casi nunca llega.

Yo les puedo contar que a mí me llegó mi juguete, mis esperas se vieron compensadas, las noches de desvelos pensado en cómo sería, llegó, pero por la inmadurez y mi egoísmo lo rompí. Después de tanto esperar y soñar con él, lo rompí. Lo peor de todo, es que lo rompí yo; no lo cuidé como debía y sus piezas saltaron por tantos lugares que no sé si se podrá componer nuevamente y sí se llegará a componer, no tengo la certeza de que vuelva a funcionar como lo hacía antes, seguramente quedará algún tornillo flojo, un resorte mal puesto o simplemente el raspón, el cual me recordará para siempre el momento que lo rompí.

Tengo mucha tristeza, porque hoy veo que mi vida quedará vacía, ya que hoy ya no quiero otro juguete, ya no quiero pasar por la ilusión de tenerlo nuevamente, destrocé todos esos años de espera, destrocé mi infancia, mi adolescencia y en cambio tendré adultez larga y amarga, llena de recuerdos de la ilusión que tenía, pero vacía de esperanzas, sólo me quedaré yo y mi juguete roto.