Quédate

18.11.2019

Quédate, eso fue lo último que escuché salir de sus labios, con la voz casi quebrada y el llanto contenido, en sus ojos reflejaba esperanza y dolor.

Fue una tarde de primavera, pero al escuchar mis palabras, se fue convirtiendo en el más crudo de los inviernos, cuando le di la noticia de mi viaje sin retorno. Había tanta gente a nuestro alrededor, personas que van y vienen en distintas direcciones, sin tener mayor conciencia de lo que Isabel me decía, lo que me pedía, lo que sus ojos imploraban, ese "quédate" lleno de anhelo y de amor.

El sol casi llegando al ocaso, sentados en una improvisada banca del centro de la ciudad. El ruido del tráfico y de los vendedores callejeros, no penetraron en sus oídos, ella solo escuchaba una y otra vez en su cabeza mis palabras de adiós, las explicaciones y motivos, no fueron suficientes para ella, no podía creer que todo terminara así, después de seis años.

A pesar de sus intentos yo no fui capaz de escucharla, de comprender el dolor que le estaba provocando a su corazón, a su vida e indolentemente me puse de pie y la deje sentada en aquella banca improvisada. Ella se quedó con mis palabras en su mente y un "Quédate" en la boca a medio decir. Ya era bien entrada la noche, se quedó sentada y sola, solo la iluminaba una luz muy tenue, de un faro que apenas alumbraba y la sensación de vacío y frío eterno en su interior.

Yo tomé ese avión, dejando atrás mi vida y a Isabel. No pasó ni un día de los tres meses que llevaba en España, sin pensar en Isabel, tenía la imagen de su rostro tatuada en mi retina, y su voz en mis oídos, pero aun así, no me importó nada hasta hoy.

Enterarse a más de 12 mil kilómetros, cuando ya no puedo hacer nada para cambiar mi decisión, me avisan que Isabel, estaba embarazada de cuatros meses, ella no pudo soportar mi partida y mi indiferencia, y en un acto desesperado puso fin a su vida y al bebé que llevaba en el vientre. No sé si fue por amor, por dolor o por soledad, tomó su decisión y con ella se llevó todas las respuestas.

Ahora sé lo que sintió, porque yo me siento igual, saber que ya no la veré nunca más, me deja... pienso y pienso en que hubiera pasado si..., pero no pasó, siento una profunda sensación de culpa, por ella, por el bebé, por la vida que pudimos tener juntos.

Sé que es muy egoísta y que no tengo ningún derecho a reprochar nada, pero ella no me dio la posibilidad que esta vez fuera yo quien le pidiera y que pudiera implorar ese "Quédate"