Prisionero del Sistema

24.06.2019

Me siento tan solo en esta sala, sin nadie para hablar. Me siento impotente... ¡no puedo salir de este maldito lugar! El mundo se cae a pedazos y yo no puedo hacer nada aquí encerrado.

¡Todos merecían morir! ¡Ellos no fueron capaces de hacer nada por este mundo! Sé que tengo la misión de salvar a la humanidad y ellos sólo eran una molestia. Todos están haciendo lo que nos ordenan a través del chip que nos insertaron, ¡pero a mi no me podrán manejar!

Yo sé que me quieren colocar nuevamente el chip y es por eso que me tratan de medicar para que yo no pueda pensar. Me drogan para poder dormirme e insertarme en el sistema... ¡Pero no lo conseguirán!

Hoy es uno de esos días, donde hablo con ese embustero que me trata de convencer que yo estoy fuera de la realidad, pero él es quien está manejado por ellos.

Estoy sentado en una silla muy incómoda y amarrado con esta camisa de fuerza. El embustero entra con otro hombre que no había visto hasta ahora y me dice:

  • Rolando ¿cómo te has sentido esta semana?
  • Igual que todos los días... ¡mal!
  • ¿Por qué? Cuéntame.
  • ¡No es posible que ustedes no se den cuenta que los manejan! ¡Viven en un mundo de mentiras! ¡Les hacen creer que esto es perfecto y no pueden ver que el mundo se cae en pedazos!
  • ¿Qué te hace pensar eso?
  • ¿Acaso no es evidente? Nos tienen monitoreados por el chip que nos insertan cuando nacemos, pero el mío se rompió cuando me caí de la bicicleta, es por eso que puedo ver la realidad que ustedes no ven...pero yo los liberaré.
  • ¿Y qué te hace pensar que tú nos liberas?
  • ¡Las señales! ¡Se muestran todo el tiempo!
  • ¿Cuáles? ¿Me podrías decir una?
  • Las señales ustedes no las puede ver, porque están manejados por el sistema, pero como yo estoy liberado de esas cadenas puedo verlas claramente.
  • ¿Y esas señales te dan órdenes de acción?
  • ¡No! Me entrenan para saber qué hacer, cuando llegue el momento de actuar.
  • Cuéntame un poco del entrenamiento.

Yo sin muchas ganas de hablar más, sé que no vale la pena, ¡él ya no entendió!, debido a su programación, pero también pienso que tal vez esta es mi oportunidad de hacerlo entrar en razón y me deje salir.

Le cuento que el entrenamiento lo hago on-line. La primera vez que me estuve entrenando fue con el video juego "San Andres". Eso me dio la templanza para saber que todos son enemigos y que todo se vale para conseguir el objetivo de liberar al mundo, sobre todo del sistema, que nos vigila constantemente.

Yo no soy el único que lo ha intentado, tenemos una red de comunicación en la que hemos trazado los planes de acción, la cual no voy a develar. Es ahí donde hemos planeado de qué forma lo haremos.

  • ¿Y cuál es el plan?
  • Debemos eliminar a todos los que están conectados al sistema y no permitir que nuevos estúpidos sean parte de la red.
  • ¿No sería mejor sacarles el chip?
  • ¡No! ¡Ya lo hemos intentado! ¡Es imposible!
  • ¿Y por qué no?
  • Porque nadie conoce la ubicación exacta, sólo algunos hemos podido romperlo accidentalmente.
  • Sé que esto ya lo hemos hablado antes, pero necesito que me respondas ¿Por qué querías matar a tus compañeros del colegio?
  • ¡Esa era la misión! Debemos eliminar a todos los que están conectados al sistema y esos estúpidos nunca quisieron escucharme.
  • ¿Y por qué creen que ellos son una amenaza?
  • ¡Porque de ahí saldrán más prisioneros del sistema! Y de esa manera prevenimos que nazcan más.

En eso veo que el señor que acompaña al psiquiatra se pone de pie y le dice algo al oído, no puedo escuchar que le dice, pero por la forma de mirarme creo que debe ser un agente del sistema para reinsertarme el chip.

  • Rolando, por hoy, hemos terminado nuestra sesión.

Se marchan de la sala. Lamentablemente no pude convencerlo de liberarme de este lugar, así que también tendré que eliminarlo... ¡Esa será mi nueva misión!