Mi yo del futuro

19.03.2019

Volviendo a mi casa medio borracho, eran las 3 o quizás las 4 de la mañana. Mi vida hasta este momento es una vida vacía. La mujer que tanto amo ya no quiere saber más de mí. Cuando entro a casa, sólo me quito los zapatos y me acuesto, me quedo profundamente dormido. A lo lejos, siento que alguien me llama, reconozco su voz, pero el efecto de mi borrachera no me deja despertar, siento sus manos en mis hombros, estoy consciente, pero no puedo abrir los ojos. Luego de unos minutos logro reaccionar, pero no puedo enfocar muy bien, mis ojos están muy pesados y al fin logro balbucear:

  • ¿Qué pasa? ¿Quién eres? ¿Qué haces en mi casa?

La persona me dice:

  • ¡Sebastian! ¡Por favor! Necesito que te tomes este vaso con agua y te laves la cara, yo sólo voy a estar aquí unas horas y es muy importante que me escuches.
  • ¿Qué quieres de mí?
  • ¡Sebastian! ¡Por favor! Esto es muy importante ¡Levántate ya!

Me siento en la cama, la cabeza me da muchas vueltas creo que me va a explotar. Al abrir los ojos logro enfocar a un señor de unos 60 años, de ojos oscuros, escasa cabellera, pero ya blanca. Lo miro y me es muy familiar, pero no lo conozco y pienso: ¿Qué diablos hace este señor en mi casa? ¿Cómo entró?, me sigo haciendo preguntas mientras voy en camino al baño.

Después de un rato salgo y lo encuentro sentado en el sofá, en la mesa de centro hay dos cafés calientes; veo en el reloj que está en la pared que son las 07:30 de la mañana, lo miro con cara de no muy buenos amigos, un domingo yo despierto a esta hora, después de la borrachera de anoche, le digo:

  • ¿Quién es usted? ¿Qué hace en mi casa?
  • Sebastian, por favor tomate este café y siéntate.
  • ¡No haré nada! hasta que me explique ¡quién es usted señor!
  • Bueno, esto no es muy fácil de digerir, trataré de explicarte.

Sebastian, mi propósito es poder darte una información que será muy útil para ti, es imperativo que pongas la mayor atención posible. Necesito darte algunas advertencias ya que será de mucha importancia para ambos.

  • ¿Cómo para ambos? ¿Qué tengo que ver yo con usted?
  • Sebastian, ¿No notas nada familiar en mi rostro?
  • La verdad que sí, pero no logro reconocerlo.

Sebastian, yo soy tú, sólo que tengo 38 años más que tú ahora.

Mi cara de asombro fue demasiada, no entendía nada ¿Cómo puede este señor decir eso? Y le digo:

  • ¡Señor le voy a pedir que se largue ya de mi casa! ¡No sé cómo entró! Si no lo hace llamaré a la policía.
  • Sebastian, por favor cálmate, no es fácil entender lo que te digo, pero por favor escucha.

Dana no es lo que tú crees. Sebastian te ha estado engañando desde siempre y tú en tu afán de volver con ella cometerás un grave error que hoy nos tiene en una posición muy complicada.

  • ¡Cállese! No le permito que hable mal de Dana, además que sabe usted de ella y de mí.
  • Sebastian, no seas cabeza dura, yo de ti lo sé todo, sé que tus padres se separaron cuando tú tenías 9 años, también tu primer beso se lo diste a Maria José cuando tenías 14 años en la fiesta de cumpleaños de tu amigo Martín.

Yo no podía creer lo que me estaba diciendo, pero era verdad; bueno pero también trato de pensar más frío y me digo, muchos saben de la separación de mis padres, lo del beso me sorprende, pero algunos de mis amigos también lo saben. Lo sigo escuchando cuando se desabrocha la camisa y me muestra la cicatriz en el hombro.

  • ¿Recuerdas esta cicatriz? ¿Cuándo te la hiciste?

Lo recordaba perfectamente. Esa cicatriz me la hice cuando trate de saltar con mi bicicleta y caí con el hombro, me tuvieron que operar, no lo puedo creer, ¡es cierto! ¿Pero? ¿Cómo es posible?

  • Entonces es verdad... ¡yo soy tú!
  • Sí, soy tú en el futuro.
  • Me dijiste que tienes 38 años más que yo, entonces tú vives en el 2057. ¿Cómo es el futuro? ¡Cuéntame!
  • Sebastian, ya tendrás tiempo de vivirlo, por ahora pon atención, que mi tiempo aquí es limitado y es importante que me escuches.

Dana no es lo que tú crees, ella no es lo que aparenta, ella está involucrada en una red de narcotráfico y la verdad es que no debes intentar buscarla nunca más.

  • Entiendo, pero estoy profundamente enamorado de ella.
  • ¿Crees que no lo sé?

Ella hoy a las 14:24 te llamará por teléfono y te dirá que te ama y que quiere volver con nosotros y nos citará en la plaza del centro, pero con la ansiedad de verla que tenemos, iremos media hora antes y ahí será donde comienza toda nuestra desgracia.

Hoy en mi tiempo tengo 61 años y estuve encerrado en la cárcel 25 años por homicidio, ya que ese día después de verla con un tipo que la besaba y le metía las manos en la calle, no pude soportarlo y tome el auto, estaba llorando y aún con resaca, se me nublaron los ojos y no vi a una mujer que iba cruzando con su bebé en los brazos...

Me sorprendí mucho con su silencio, ahí comprendí lo que sucedió. Rompió en llanto, le fui a buscar un vaso con agua para que se calmara, al fin y al cabo lo conozco y sé que es lo que necesita.

Esta situación es muy extraña, verme a mi llorando siendo un viejo me causó mucha tristeza, tanto como si fuera yo ahora mismo llorando.

Sebastian, mira no debes ir a esa cita, ya conoces la verdad, no trates de buscarla para aclarar nada, ella sólo traerá penas a nuestra vida.

Tiempo después, cuando ya estaba en la cárcel por el homicidio de la mujer y el bebé, me fui enterando de algunas cosas, por ejemplo, supe que ella estaba con nosotros sólo por la fachada que le daba ante la policía, ya que un muchacho tranquilo y de buena familia como nosotros, no levantaba sospecha. Ella mantenía una relación con el líder de esa banda, el famoso Tuerto.

  • ¿Tuerto?
  • Sí, ese era su apodo, ya que le dañaron un ojo cuando lo intentaban agarrar.

Jamás fue a visitarme, nunca más la volví a ver, pasaron largos 10 años y me enteré por una conversación que Dana estaba muerta, le dieron de baja en una redada que realizó el FBI. Ella estaba al frente del negocio de las drogas, porque el Tuerto estaba en una cárcel en Estados Unidos.

Nos perdimos más de media vida, lo más triste fue cuando murió mamá, ella no pudo soportar lo que nos pasó. Me iba a ver cada semana, nunca dejo que me faltara nada, pero ella 6 años después murió.

  • ¿Y mi padre? ¡Él es abogado!

Él después de los primeros meses, no quiso saber nada más de mí ya que decía que le dañaba su imagen y credibilidad, nos dejó solos Sebastian.

Mira lo más importante de mi visita, es que después de salir de la cárcel empecé una nueva vida y muy buena, la verdad es que logré superar todo, pero ahora estoy acá ya que mi vida pudo ser mejor, pero ahora depende de lo que tú decidas.

En estos trece años, después de salir de la cárcel, he trabajado muy duro y logré tener una empresa en la que nos va muy bien, pero el tiempo es algo con lo que hoy no cuento, tenemos cáncer terminal y a pesar de los avances que tenemos hoy, no hay mucho que hacer, ya que en la cárcel tuvimos una muy mala salud, estuve 3 veces internado con neumonía e infecciones, por lo que mi sistema inmune se vio muy afectado, con Isabel, vendimos todo lo que tenemos para poder realizar este viaje, es por eso que tienes la responsabilidad de que esto salga bien.

  • ¿Quién es Isabel?
  • Mi esposa.

Ella es la mujer que creyó en mí y vio algo especial, me ha ayudado mucho en mi camino, es por eso que necesito que tú me des el tiempo que me falta por vivir con ella. Gracias a Isabel supe que es el amor, me enseñó la bondad, me enseño lo hermoso de vivir la vida; vida que deseo seguir viviendo, es por eso que tu misión es de suma importancia.

  • Tengo una pregunta. ¿Cómo pudiste hacer este viaje?

Hay un científico que está creando la forma de viajar en el tiempo, es una forma experimental, de hecho este es el primer viaje que se realiza en el tiempo, con Isabel financiamos el proyecto sólo para poder viajar y reunirme contigo ahora, estoy muy feliz de que se pudiera lograr ya que no teníamos la certeza de que funcionaría y todo fuera en vano, jamás volveré a mi época, ya que no hay retorno. Volver en el tiempo es sólo un viaje de ida, las ondas de radioactividad son tan grandes que sólo tendré 30 minutos más y habré muerto.

Aquí están los datos de relevancia que te dejaré, por ejemplo, ahora Isabel sólo tiene 14 años, te pido que por favor no trates de buscarla hasta que ella por lo menos tenga 30. Te ruego que la trates con mucho amor y respeto, ella será lo mejor que te pase en la vida, disfruta cada segundo con ella y como será tu historia, tu vida y no la mía, disfrútala.

El tiempo se acaba y ya me debo ir, me alegra saber que llegue a tiempo y espero que nuestra vida sea la que soñé, sé que serás muy feliz con Isabel. De aquí en adelante, la historia ya no la conozco, ahora empieza una nueva, adiós.

Estoy confundido, la verdad aún no puedo procesar toda esta información, es mucha. No puedo creer que Dana sea todo lo que mi yo del futuro dice. El corazón se me aprieta sólo de saber que no es la mujer que creo que es, todo es muy confuso.

Ring... ring... 14:24

  • ¡Hola Sebastian! Soy Dana necesito hablar contigo, te amo y no soporto estar lejos de ti, quiero verte, necesito abrazarte, ¿Te parece si nos vemos a las 18:00 en la plaza del centro?
  • Sí, claro estaré ahí puntualmente.
  • Te espero, te amo Sebastian, no lo olvides.

Estoy en el fin de mi vida, este cáncer me ganó la guerra, siento que fue muy corto el tiempo, a mis 61 años me hizo falta vivir más. Pensé que sería distinto, por más que hice esfuerzos por cambiar mi futuro desde el pasado, no lo logré, pero estos 25 años fueron sin duda los mejores años de mi vida, conocí el mundo y lo más importante, es que lo conocí a través de tus ojos mi amada Isabel.