Más que fútbol

08.04.2019

Fútbol, ¿qué es el fútbol sin los amigos? ¿Que podría ser el fútbol si no existe esa complicidad en la cancha? ¿Qué sería del fútbol sin el aliento de tus compañeros cuando te equivocas en un pase? O ¿Qué sería del fútbol si la pelota no se va ancha? Yo no podría apasionarme por el fútbol sin todas estas cosas.

El camarín, no... Eso es otra cosa, ahí se empiezan los rituales, el olor a pomada, mirar tu camiseta y sentir orgullo de vestirla, la incertidumbre por saber si vas a estar "en nómina" del profe mientras te pones las vendas y las medias.

Saliendo del camarín los nervios se van calmando, se puede sentir el aroma del pasto, lo fresco que se siente el aire y de repente estás ahí, sintiendo la cancha en tus pies.

En el trabajo previo al partido mi cabeza empieza a fantasear ¿y si por fin este es el día? ¿Será el día en que por fin haré ese gol que soñé cuando aún era pequeño? ¿Saltarán las gradas de la cancha a celebrarlo junto a mí? ¿Pasará por mí el salvar mi arco? ¿Llegaré a ese balón cuando mi compañero no pueda? Estoy en eso cuando el capitán, nuestro líder en la cancha por fin empieza a decir su arenga, en la que nos hace creer que somos luchadores y que esta batalla debemos ganarla, no solo el equipo, sino por nuestros sacrificios en ir a entrenar con frio muy tarde por la noche cuando es invierno, por esas veces que estuvimos lesionados y solo pudimos ver a nuestros compañeros jugar, pero sufrir con ellos, también por nuestros hijos que nos ven desde la tribuna y tienen la ilusión de que papá gane el campeonato.

El partido es duro, el rival tiene sus credenciales y las muestra, pero nosotros por el orgullo, por nuestro capitán, por nuestros compañeros y por el profe, no dejaremos de meter nunca y lucharemos por la victoria.

El partido termina, ganamos con mucho esfuerzo, pudimos solo con orgullo y corazón revertir ese 2 a 0, incluso con dos compañeros que tuvieron que salir por lesión, fue duro, pero estamos felices. Ganamos; pero esto es más que ganar un partido o un campeonato, es haber compartido con mis amigos, es saber que tengo a mi lado un grupo de personas que son capaces de sacrificarse cuando alguien comete un error, es saber que no les importa de dónde vengo o lo que tengo, lo único que importa es que siempre van a estar en los momentos difíciles junto a mí.

Para mí el fútbol es más que un deporte, es cada semana sentir que un compañero es más que eso, se vuelve casi un hermano dispuesto a luchar junto a mí.

Este cuento se lo voy a dedicar a mis amigos de la escuela de fútbol de padres a la cual pertenezco, en especial a mi amigo Edgar, que está pasando por un mal momento, siempre te apoyaremos querido amigo