La 806

29.07.2019

Después de más de 15 horas de viaje por fin llagamos al hotel. Todos estábamos muy cansados, el viaje fue agotador. Esta vez me tocó compartir la habitación con mi amigo Roberto, en este viaje somos una delegación de más de 70 personas y creo que tuve suerte, porque con él ya hemos hecho una buena amistad.

Al llegar a la habitación nos duchamos rápidamente para salir a comer y aprovechamos el día libre conociendo los lugares y recorriendo los famosos centros comerciales. La cuidad es hermosa, pero por ser invierno, hacia más frio del que me imaginé, cuando hice la maleta, así que nos regresamos al hotel muy pronto.

Todo hasta ahí estuvo dentro de los planes. Nos reunimos nuevamente con la delegación para la cena. Aprovechamos para hacer nuevos amigos, todo muy normal, pero aquella noche nos fuimos a dormir temprano, ya que a la mañana siguiente nos tocaba jugar el primer compromiso.

Ese día ganamos, muy ajustado, pero ganamos. Después del almuerzo, nuevamente salimos a recorrer la ciudad, nos llamó mucho la atención los bellos parques y su gente. Pero al llegar al hotel, un escalofrío recorrió mi espalda antes de subir al ascensor, algo que hasta ese momento no llamo mi atención. Al entrar a la habitación, sentimos un extraño olor que provenía del baño, pero Roberto y yo no le dimos mayor importancia, ya que estábamos hablando de lo bien que lo estábamos pasando.

Un rato más tarde llegó a nuestra habitación Erick una de las personas que venía en la delegación junto a nosotros. Él, al igual que nosotros, también advirtió el fuerte olor, pero en ese instante sentimos que comenzó a correr fuertemente agua del lavamanos del baño y el escalofrío recorrió mi espalda nuevamente. Solo nos miramos sorprendidos ante lo sucedido. Después de cerrar las llaves seguimos conversando sobre el partido y la ciudad, cuando un fuerte golpe en la ducha nos alertó. Fuimos los tres en forma inmediata, casi como un acto reflejo y fue ahí donde se paró el corazón de golpe, miré en ese instante a Erick nuestro nuevo amigo y a Roberto ambos pálidos, pareciera que el tiempo se congelaba por instante, la imagen fue aterradora, del fierro de la ducha colgaba una mujer desnuda y con sangre en las muñecas. La sangre estaba por todo el piso y las paredes. La primera reacción fue de incredulidad. ¡No podía creer lo que estaba viendo!, nos miramos todos sin saber qué hacer o cómo reaccionar.

No sé con certeza quién fue el que llamó a la recepción del hotel, indicando de la situación que ocurría en la habitación 806, ya que el conserje llego rápidamente a la habitación.

Nos pidió que nos calmáramos y que nos cambiaría de habitación. Me llamó mucho la atención que él estaba muy calmado, como si la situación fuera algo normal, pero mi corazón latía rápidamente, la respiración entre cortada, la imagen en mi cabeza quedó como tatuada. Creo que a Roberto y Erick le pasaba algo similar a mí. Todo era muy extraño.

Al cabo de un rato llegó un señor mayor, muy mayor, después de un momento de charla pude deducir que él era el antiguo dueño del hotel y nos comenzó a relatar:

Hace muchos años mi hija me ayudaba a administrar este hotel. Ella era una muchacha alegre y muy bella. En el año 78 aquí, en esta habitación, se hospedó un turista español y mi muchacha se enamoró desde el primer momento que lo vio aparecer por la recepción. El venía a la ciudad por 10 días, pero se terminó quedando casi un mes.

Ellos comenzaron un romance del que yo no estaba tan de acuerdo, algo en él parecía extraño, al principio solo pensé que eran celos de padre, pero no, mis sospechas se hicieron realidad, ya que un día como hoy, pero hace ya 41 años, ese maldito mató a mi bebé, aquí en esta habitación.

Esta habitación estuvo clausurada desde entonces, pero el año pasado vendí este hotel, ya estoy viejo para trabajar y quiero descansar. Advertí de lo que podría suceder pero al parecer no me creyeron.

Yo entre más escuchaba la triste historia que nos contaba don Anselmo, lograba percibir su tristeza y dolor.

No nos cambiaron de habitación, sino que nos enviaron a otro hotel, pero la historia y la imagen de aquella mujer aún no me deja de rondar mi mente cuando trato de cerrar los ojos al dormir.