Historia Fallida de amor (Completa)

14.01.2019

Raúl que se siente un pobre y triste desgraciado, ya que un día se encontró solo con sus pensamientos y su mala suerte, ya que perdió al igual que Silvio Rodríguez su unicornio azul, lo único bueno que le había pasado en la vida.

El trabajo lo había consumido, únicamente tenía como objetivo llegar a ser un gran ejecutivo, ya que él llegó a la compañía siendo aún un muchacho. Trabajaba muy duro de día y estudiaba de noche, ya que Raúl viene de una familia de mucho esfuerzo y muy humilde, pero siempre pensó que ese no sería el impedimento para llegar a ser alguien importante en la vida.

En el trabajo fue donde conoció a Claudia. El día que la vio por primera vez, pensó que había conocido a un ángel. Claudia llegó un 21 de junio del 2008 con apenas 23 años, ella aquel día vestía un traje de dos piezas color negro ajustado, formal y muy elegante, su cabello rubio y rizado, con mucha elegancia al caminar, lo dejaron perdidamente enamorado, ese fue el día en que sabía que ella cambiaría su vida, ese fue el día que quedaría marcado en su corazón.

Él siempre la miraba, ella llega puntualmente a las 8 de la mañana a la Empresa, conocía toda su rutina; ella después de llegar a su escritorio encendía su computador, luego se va a la cafetería, se toma un expreso con 1 cucharada de azúcar. A las 8:30 ya estaba en su escritorio para comenzar el día.

Cada vez que la veía entrar, su corazón latía más fuerte, casi se le salía del pecho. Él fantaseaba con alguna vez poder tomar su mano o simplemente tomar ese café matutino con ella.

La empresa empezó a tener algunos cambios y en esos cambios la alta dirección tomó la decisión de realizar talleres para que todos los empleados pudieran realizar aportes que ayudaran al crecimiento de la compañía.

Las actividades comenzaron en octubre, Raúl tenía el anhelo que pudiera compartir el grupo con Claudia y así poder tener la oportunidad de estar cerca de ella. Esa mañana estuvo bastante ansioso esperando el momento que se definirían los grupos, ya en el coffe break, se puso a conversar con algunos compañeros del trabajo que no veían con buenos ojos la actividad, ya que pensaban que jamás se les escucharía a ellos, menos en alguna opinión que tuvieran.

Para la mala suerte de Raúl, en su grupo no quedó Claudia, estaba un poco decepcionado, pero decidió dar vuelta la página y poder realizar el taller de la mejor manera posible, ya que él estaba consciente que era una oportunidad que debía tomar y así poder mejorar cosas que a su juicio podrían ser mejores.

En los grupos debía elegirse un delegado que finalmente debería exponer los resultados del trabajo desarrollado por el grupo, en el grupo de Raúl, él fue quien salió elegido, ya que sus compañeros sabían de la pasión con la él que afrontaba el trabajo de forma diaria y es por eso que todos de forma unánime lo eligieron.

Raúl con la experiencia y el conocimiento en casi todas las áreas que tenia de la Empresa, ya que, con los casi 6 años que tenía en la Empresa pudo desarrollar varios puestos y sabía de las deficiencias que podrían mejorarse.

Ya por la tarde, después de desarrollar todas las actividades del taller llegó la hora de exponer, de los cinco grupos que se formaron a Raúl le tocó el último por exponer, cuando llegó su momento, Raúl quien con mucha pasión y decisión, explicó que la eficiencia de la empresa podría mejorarse con un buen control en el proceso de despacho y post-venta; dio detalles de cómo hacerlo y ejecutarlo a un bajo costo, que por cierto, a los ejecutivos les llamó mucho la atención.

Pasaron los días y Raúl seguía con las mismas rutinas de observar a Claudia, que para ese entonces, ya era su amor; aunque ella aún no lo sabía.

Llegó diciembre, todos los empleados de la empresa con mucho ánimo por las fiestas de fin de año y muy alegres decidieron jugar al amigo secreto, el ambiente era bastante propicio para ello. Llegó el 20 de diciembre, donde todos se juntarían a entregar los regalos del amigo secreto, se juntaron todos los empleados en el hall de la empresa y ahí uno a uno comenzaron a entregar los regalos. A Raúl le tocó al asistente de bodega Juan, a quien le compró una billetera y juego de lápiz de pasta, ya que todos los días le pedía una. Llegó el momento que llamaron a Raúl, le entregaron una bolsa con motivos navideños con muchos colores, pero elegante, él la recibió y no quiso abrirla de inmediato y volvió a su puesto de trabajo.

Cuando llegó a su casa dejó el maletín y su regalo en la mesa. Se sacó los zapatos, sacó una cerveza, sentó en el sofá y encendió su portátil para revisar su e-mail y saber un poco de la vida de los demás en facebook. De pronto recibe una llamada a su móvil a las 20:25 de la noche, el número era desconocido, pero decidió contestar, del otro lado del teléfono una dulce voz de dijo:

-Raúl...perdón por llamarte, soy Claudia de la oficina. Su corazón se aceleró a mil por horas. ¡Era Claudia! hasta ahora jamás habían cruzado ninguna palabra... ¡lo estaba llamando!

-Balbuceando logro articular un ¡hola!

-Raúl, mira no sabía que regalarte en el amigo secreto, así que compre dos ticket para el cine, pero no estoy segura de que abriste el regalo, por eso decidí llamarte, ya que la película empieza en media hora.

Raúl sin darle crédito a lo que estaba escuchando, se puso pálido, no podía hablar, parecía que estaba en una especie de trance.

-¡Raúl! ¡Raúl! decía Claudia al teléfono.

-Perdón Raúl, parece que no fue buena la idea mi regalo, perdón.

-No Claudia, para nada, solo me sorprendiste, dame unos minutos y llegó al cine.

Cuando terminó la llamada, Raúl aún sin creer lo que le estaba pasando se tomó unos segundos que parecieron horas en su mente, reaccionó y estaba corriendo como loco, se cambió rápidamente de ropa y tomó un taxi para llegar al cine.

Cuando Raúl llegó al cine, ahí estaba ella, muy distinta a lo que la había visto en la oficina. Estaba con jeans, una blusa de color naranja, zapatillas y con el pelo recogido, se veía todavía más hermosa para él, no lo podía creer y pensaba: tranquilo Raúl, ella te invitó a ver una película, no es porque te quiera conocer, eso sólo por el compromiso del regalo del amigo secreto.

La película era Wall-E, una película donde hay una historia de amor de dos robots y del cuidado que debemos darle al planeta. Cuando salieron del cine, Claudia con lágrimas en los ojos de la emoción que le causó la película, le dice a Raúl:

-La verdad Raúl es que no he tenido la oportunidad de conocerte ya que nunca hemos coincidido en la empresa, pero me gustó la pasión y entusiasmo que pusiste a tu exposición en los talleres y pensé que te gustaría más un regalo así, perdóname el atrevimiento.

Raúl inmóvil, no sabía que decir o que responder, ya que ella con su espontaneidad lo tenía desconcertado.

-Claudia, fue un el mejor regalo que pudiera recibir, la verdad que nunca me gusta mucho lo que me regalan, no es por no agradecer, pero nadie se dedica a conocerte antes de hacer un regalo, así que te regalan lo primero que encuentra. Le contó que de la misma forma él hizo su regalo a Juan de bodega.

Ese día para Raúl fue él más especial que había vivido en toda su vida. La mujer que le robaba la atención y más de algún sueño, lo había invitado.

Esa noche casi no durmió reviviendo una y otra vez el momento vivido con Claudia, la alegría era inmensa, la felicidad no la podía contener.

Pasaron las fiestas de navidad y año nuevo, la empresa para esas fechas tenía la costumbre de hacer un alto en las labores y dar a todo el personal una especie de vacaciones de fin de año.

El 2 de enero, puntualmente a las 8 de la mañana llega Claudia a su oficina y se dispone a hacer su rutina de la oficina; cuando llega Raúl a la cafetería y le prepara el expreso con una cucharada de azúcar, así como a ella le gusta y le dice:

-Buenos días Claudia, te quería agradecer por el regalo que me hiciste ya que para mí fue muy especial, tal como te lo dije a la salida de la película.

Cuando Raúl se estaba retirando Claudia le dice:

-¿Pero?... ¿adónde vas? ¿Por qué no me acompañas y luego nos vamos a trabajar?

Raúl aceptó gustosamente, se estaba haciendo real el momento con el que había fantaseado por mucho tiempo.

Pasaron algunas semanas y en varias oportunidades Raúl y Claudia tomaron ese expreso en la mañana, así comenzaron a conocerse un poco más.

Raúl descubrió que Claudia era una mujer extrovertida, pero sobre todo muy divertida, a diferencia de él, que siempre fue más serio y recatado.

Llegó febrero, y a Raúl le correspondía salir de vacaciones, que por cierto las necesitaba, ya que siempre era el primero en llegar y el último en irse.

En la cafetería, le contó a Claudia que saldría de vacaciones y que extrañaría el expreso de la mañana, a lo que Claudia le dijo con un poco de tristeza, que ella también lo extrañaría.

Se despidieron ese viernes al salir de la oficina, le contó que esas vacaciones la había planeado hace 2 años, reunió el dinero con mucho esfuerzo, pero era un sueño que quería desde hace mucho, Claudia le pidió que en algún momento la llamara para contarle de sus aventuras.

De: Claudia Ruiz

Fecha: 4 de febrero de 2009 8:31

Para: Raúl Pinto

Asunto: Buenos días

Hola Raúl, Espero que hayas llegado bien, ojalá disfrutes de tus vacaciones, te lo mereces.

Atte.

Claudia Ruiz

Asistente de Gerencia

PD: Me hiciste falta en expreso esta mañana.

Las vacaciones por cierto comenzaron muy bien, se juntó con su amigo de toda la vida, Víctor, con quien había planeado ir de excursión a las torres del Paine. Llegaron esa mañana al hotel que era un lugar hecho con vigas de madera, unas alfombras muy frondosas, los ventanales grandes donde ofrecían una vista privilegiada del lugar, la chimenea era algo que se destacaba, es grande y los sofás que están hace parecer un lugar muy acogedor, después de registrarse y dejar las maletas, se fueron de inmediato a buscar al mejor guía para que los ayudara en su travesía.

Ese día estuvieron casi todo el día fuera del hotel recorriendo el lugar, se encontraron con unos turistas españoles que estaban con las mismas ganas y expectativas que ellos.

De regreso al hotel sólo de dio una ducha larga y después a dormir, ya que el día fue muy agotador.

De: Claudia Ruiz

Fecha: 5 de febrero de 2009 8:42

Para: Raúl Pinto

Asunto: Ingrato

Hola Raúl, que ingrato eres, seguro lo estás pasando bien. Disfruta de tus vacaciones, trata de escribir para saber cómo lo están pasando.

Atte.

Claudia Ruiz

Asistente de Gerencia

Es martes quedaron con el guía juntarse en el lobby del hotel a las 7:30 de la mañana, así que se levantaron muy temprano, tomaron desayuno y se fueron de excursión. Los españoles los acompañaban en la aventura, los paisajes que ofrecían el lugar eran maravillosos, los glaciares, los lagos y las llanuras donde pastan los animales son impactantes. Fotografías por montón, la aventura fue alucinante.

De: Claudia Ruiz

Fecha: 6 de febrero de 2009 8:02

Para: Raúl Pinto

Asunto: Ufffff

Raúl, lo primero que revisé hoy fue mi correo y no tengo ninguna respuesta tuya, parece que está todo muy bueno por allá, espero lo pases bien, pero me has hecho mucha falta en la cafetería.

Atte.

Claudia Ruiz

Asistente de Gerencia

Llegando al hotel, después de la excursión, Raúl junto a Víctor y los españoles se fueron al bar del hotel a tomar unas cervezas. Mauricio uno de los españoles, pidió la primera ronda. La conversación entre ellos fue muy agradable, luego Paco, pidió otra ronda de cervezas, Raúl que no acostumbra a beber se empezó a sentir un poco mareado, pero se sentía muy bien, los españoles bebían muy rápido y luego Víctor pidió otra ronda, los españoles en la conversación les decían a Víctor y Raúl, que el lugar era muy bello, si por ellos fuera, lo declararían la octava maravilla del mundo, ¡Olé! Luego de la séptima ronda, Raúl ya estaba borracho, caminando hasta el baño, no pudo mantener el equilibrio y cayó en una mesa donde estaban otros disfrutando del bar. Se partió la frente y los cristales de los vasos se le incrustaron en el brazo, Víctor que también a esa altura estaba bastante borracho, trató de socorrerlo, pero fue inútil, llegando donde estaba su amigo, trastabilló y terminó encima de él, la escena fue muy ridícula, dos borrachos tratando de levantarse. El dueño del bar llamó a la ambulancia, para poder llevar a Raúl a un hospital, ya que le corría mucha sangre por la cara.

Una vez en el hospital, después de atender a Raúl y dejarlo en observación, se le acercó una enfermera para obtener los datos personales y poder realizar el ingreso de atención. En las preguntas que le hacía la enfermera, le consultó por algún numero de contacto para informar a la familia de lo sucedido y por primera vez Raúl se dio cuenta que no tenía a nadie a quien avisarle, ya que desde hace mucho tiempo que no tiene contacto con su padre y con su hermana Carolina, después de la muerte de su madre, nunca más volvió al pueblo. A la única persona que podían avisarle era a Claudia, ya que la otra persona era Víctor, que se encontraba en la sala de espera.

-Buenas tardes, ¿Hablo con la señorita Claudia Ruiz?

-Buenas tardes, con ella.

-Señorita Ruiz, le estamos llamando del Hospital Dr. Augusto Essmann, ya que don Raúl Pinto sufrió un accidente.

-¡Como, Que le pasó!, ¿él está bien?, ¿es muy grave?

-No, cálmese señorita, sólo que tuvimos que colocar puntos en la frente y realizar una suturas en el brazo, es sólo para informarle, ya que nos dejó este número de teléfono como contacto para emergencias.

-Muchas gracias señorita, por favor cualquier novedad, no dude en llamarme.

Pasaron 2 días, en la que Raúl estuvo en el hospital, después que se le pasó la borrachera y los efectos de los analgésicos, se sentía terrible, le dolía hasta los pensamientos, pero lo que más le dolía, es la idea que se encuentra solo y no tiene a quien acudir.

Al tercer día a Raúl le dieron el alta médica, después de las recomendaciones que le dio el doctor, se fue hacia el hotel con su amigo. Encendió su computadora y se dio cuenta que tenia la bandeja de entrada muchos correos, pero los que más se repetían eran los de Claudia.

Encendió su móvil, tenía más de 30 mensajes de texto de Claudia y miles de avisos de llamadas perdidas.

-Hola Claudia, ¿Cómo estás?

-Hola, no puedes ser así, me tenias muy angustiada me llamó una enfermera desde el hospital diciendo que tuviste una accidente, no sabía que te había pasado, además te envié correos, mensajes de texto y no fuiste capaz de responder ninguno, llamé día y noche al hospital para saber de ti, pero tú no pudiste avisarme si estabas bien o no.

-¡Claudia! ¡Claudia!... ¡calma! ¡tranquila!...ya está todo bien estoy en el hotel, la verdad es que se me descargó mi teléfono y no pude comunicarme contigo. Perdón por dar tu número de teléfono, pero la verdad es que no tenía otro número que dar y se me ocurrió el tuyo, pero jamás pensé que te llamarían, perdón por preocuparte.

-Pues no te perdono, estuve 3 días sin poder pegar un ojo de la preocupación de que pudo pasarte algo más y no poder ayudarte.

En ese momento Raúl se sintió avergonzado, pero la verdad es que nunca tuvo a quien llamar para avisarle nada, no entendía con exactitud el enojo de Claudia.

-Claudia, por favor no fue mi intención preocuparte, como te dije antes, no se me ocurrió otro número que no fuera el tuyo.

-Raúl, estoy muy enojada, pero sobre todo muy preocupada, no vuelvas a preocuparme así.

-Muy bien Claudia, prometo no volver a hacerlo.


Las vacaciones se dieron por terminadas para Raúl, no podía exponerse, ya que sus heridas podrían infectarse, así que tuvo que volver a su casa.

Ya de regreso y aún con muchos días libres, decidió compensar a Claudia por el mal rato, así que le envió un correo.

De: Raúl Pinto

Fecha: 13 de febrero de 2009 12:22

Para: Claudia Ruiz

Asunto: Compensación

Hola Claudia, espero que ya no estés tan enojada conmigo, te cuento que ya estoy de regreso en mi casa y por el mal rato que te hice pasar, quiero invitarte este viernes al cine. ¿Te parece nos juntamos a las 8?

Raúl.

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De: Claudia Ruiz

Fecha: 13 de febrero de 2009 13:45

Para: Raúl Pinto

Asunto: mmmm

Hola, todavía estoy furiosa, pero me alegra saber que estás bien y sobre la invitación al cine, por supuesto que la acepto.

Atte.

Claudia Ruiz

Asistente de Gerencia

PD: las palomitas y la Coca-Cola, también debes pagarlas tú.

Raúl ese viernes llegó 20 minutos antes y la esperó en la cafetería que está junto al cine. Como es verano y el clima es bastante agradable a esa hora, se sentó en una de las mesas de la terraza y pidió un expreso y una cerveza.

-¡Hola Claudia! ¿Cómo estás?

-¡Pero Raúl! ¿Te atropelló un tren? ¡Pero mira cómo estás!

-¿Tan mal se ve?

-¡Raúl, parece que fuiste a la Segunda Guerra Mundial!

-Ja jajá... no es para tanto, la verdad es que ya en unos días no tendré los vendajes y este parche en la frente.

-¡Mmm que rico...un expreso! Gracias Raúl. ¿Qué película elegiste?

-Mira cómo sé que te gustan las comedias romanticonas, quiero invitarte a ver "El curioso caso de Benjamin Button", dicen que Brad Pitt hace un muy buen papel, ¿Te gusta la elección?

-¡Me encanta!

Al salir del cine y después que Claudia gastara toda una caja de pañuelitos, se estaban despidiendo, cuando Claudia le dice:

-Soldadito herido, quedé en juntarme con mi grupo de amigos para tomarnos algo en nuestro bar de siempre y quería invitarte, es un bar de buen rock, ¿me acompañarías?

Raúl se quedó inmóvil, pálido, se le secó la boca, la verdad no esperaba una invitación de ese tipo, ya que hasta ahora sólo fue el expreso de la mañana en la oficina y el cine. No sabía que decir, estaba tan asombrado que Claudia le dice:

-Raúl, ¿Qué te pasa? -No, nada, es que con este parche en la frente y el inmovilizador en el brazo, la verdad, no sé si seré buena compañía.

-¡Claro que sí! Me encantaría que pudieras ir conmigo, te quiero presentar a mis amigos, estoy segura que te simpatizarán.

-Bueno iré.

A las 23:30 horas llega Raúl al bar. Se sentía un poco extraño ya que él no acostumbra a salir mucho. El lugar no es muy grande, eso lo hace parecer más acogedor, la música es bastante buena, en la barra hay un señor de unos 50 años, cabello largo y blanco por las canas, su barba también blanca y chaleco de cuero con muchas insignias...más que barman parece un motoquero.

A lo lejos escucha su nombre, cuando gira, ahí está Claudia con otros 3 personas y le hace una seña para que se acerque donde esta ella con sus amigos.

-¡Hola Raúl!... te presento a mis amigos: Cristina, Manuel y Pepe. A lo que Cristina dice:

-¡Hola Raúl! ¡Encantada! ¡Al fin te conozco! Claudia me contó de tu travesía en las vacaciones, tuve que contenerla para que no fuera a las Torres del Paine, ya que quería ir corriendo al hospital.

Esa noticia no la esperaba Raúl, ya que ciertamente no pensó que la había preocupado tanto, nunca pensó que Claudia tenía tanto interés en él.

-Hola Cristina, mucho gusto.

Tanto Manuel como Pepe lo invitaron a sentarse y le preguntaron por la travesía en el sur, a lo que Raúl comenzó a contarle de las cosas maravillosas que hay en el lugar, pero también les dijo que jamás se les fuera a ocurrir seguir el ritmo a los españoles en un bar, ya que terminarían como él.

La charla continuó hasta las 3 de la mañana, cuando el barman que más parece motoquero con voz ronca les indicó que ya estaban por cerrar... ¡el tiempo se les pasó volando!

Al salir del bar los amigos de Claudia se despidieron de ellos y los dejaron solos. Raúl se quedó mirando a Claudia y le dio las gracias por la velada, lo había pasado muy bien y le parecieron muy agradables sus amigos.

-Vamos soldadito, es tarde y mejor te voy a dejar a tu casa, no vaya a ser que te pase algo.

Subieron al auto de Claudia, cuando se subió Raúl no podía cerrar la puerta por el inmovilizador, a lo que Claudia dio la vuelta y al cerrar la puerta le pego en el brazo.

El pobre de Raúl conteniendo una lágrima, dio un grito de dolor.

-¡Perdóname por favor! ¡No quise golpearte! ¡Que torpe soy! ¿Te llevo al hospital?

-No Claudia...ya pasará. Me duele, pero con los medicamentos que tengo para el dolor, seguro que pasará.

-¡Por favor, perdóname! No quise golpearte, me siento muy culpable ¡sorry!, ¡sorry!

Rumbo a la casa de Raúl, quien le daba las indicaciones, se le notaba el dolor en la cara, Claudia se dio cuenta y le pedía disculpas.

Una vez que llegaron a su casa, Claudia se bajó del auto, le abrió la puerta y le sacó las llaves de la casa. Una vez dentro encendió las luces y le preguntó a Raúl donde se encontraban los medicamentos y la cocina. Raúl aún con dolor en el brazo le indicó, sin cuestionar ninguna orden.

Claudia llego al living donde estaba sentado Raúl, le tomó el mentón y le puso las dos cápsulas en la boca y le dio de beber el vaso agua, como a un pequeño bebé, a lo que él aceptó sin dudarlo ya que el dolor era muy intenso.

Claudia se sentó a su lado con mucha preocupación, ya que veía que a Raúl le dolía mucho.

-Raúl, me siento muy culpable, así que me voy a quedar aquí contigo hasta que se te pase el dolor, no me podría ir sabiendo que te duele y más si fue culpa mía.

-Claudia, no es necesario, el dolor ya va a pasar, además es tarde y no me gustaría que te fueras sola a estas horas, te podría pasar algo en el camino y ya conmigo es suficiente de problemas.

-Mira, si me vas a tratar de persuadir con eso ¡olvídalo!, me quedaré hasta que vea que estés bien.

Se quedaron conversando en el sofá. Claudia se sacó los zapatos que a esa altura ya la estaban matando, fue hasta la cocina y trajo una Coca-Cola del refrigerador. Claudia, quien es muy perspicaz, le preguntó a Raúl:

- ¿Por qué me dijiste que no tenías a quién recurrir en caso de emergencia?

A lo que Raúl le contó que hace 3 años que no habla con su padre y su hermana, ya que después de la muerte de su madre jamás volvió al pueblo donde vivió la infancia.

También le contó que con su padre jamás tuvieron una buena relación, porque pensaba que eso de los estudios eran puras tonteras, ya que un hombre se debe formar en la vida y no en las escuelas.

También le contó que su padre bebía mucho y cuando regresaba a casa borracho siempre trataba muy mal a su madre, la amedrentaba psicológicamente y para él siempre fue motivo de rencor ya que nunca pudo enfrentarlo, pero que lo deseaba.

La verdad es que para Raúl, ya no tenía nada importante en ese lugar y tampoco lo eran las personas de ahí, es por eso cuando llegó a la ciudad comenzó una nueva vida y decidió dejar todo atrás.

Claudia al escuchar la historia de Raúl se conmovió mucho, ya que encontraba que Raúl era un buen hombre, luchador y esforzado, un tipo muy inteligente.

Son casi las 5 de la mañana, el efecto de la salida y el trabajo de la semana a Claudia la vencieron y se rindió a los brazos de Morfeo.

Raúl que la contemplaba dormir, fue a buscar un cobertor y la abrigó.

Claudia se despierta a las 9 de la mañana de ese sábado. Raúl la contemplaba dormir. La escena fue muy chistosa ya que Claudia estaba roncando muy fuerte y con la boca abierta, con lo que la saliva la tenía en la cara. Cuando abre los ojos y ve que Raúl la está observando se avergüenza y le dice:

-¡Buenos días! Perdón por quedarme dormida. ¿Porque no me despertaste para decirme que estaba así? ¡Que pesadito!

-¡Ja jajá de ninguna manera! ¡Esta escena será para chantajearte el resto de tu vida!..

¡No lo olvides!

Claudia le tira un cojín del sofá, se levantó y fue al baño para lavarse la cara. Al regresar a la sala, Raúl le tenía un expreso con una cucharada de azúcar, tostadas con palta y jugo de naranja.

-Muchas gracias, pero la verdad es que tú estás para que te atiendan y ¿cómo sigue tu brazo? ¿Aun te duele?

-Ya está mucho mejor, gracias por preguntar.

-Bueno señor Pinto, ¿qué maravilloso panorama tiene para hoy? ¡Ya que usted es el rey de las aventuras!

Nuevamente Claudia lo sorprendió, ya que no estaba preparado para responder eso. Él no tenía ningún plan. Así que sólo se encogió de hombros.

-Bueno como puedo ver, hoy será un buen día, ya que yo tampoco tengo panorama, así que te propongo pasar juntos el día.

-Bueno, acepto, solamente si no me vuelves a pegar en el brazo.

-Trataré de no hacerlo, pero no te prometo nada.

Ambos rieron.

Después que ambos se cambiaron de ropa, salieron en el auto de Claudia, lo primero que hicieron fue ir a una exposición de pintura que Raúl había escuchado hace días por la radio. Claudia nunca había ido a una; la verdad que no entendió mucho, para ella, sólo eran manchas y rayas, hasta pensó que era un test psicológico.

Después que terminaron de ver la exposición, fueron a almorzar. La encargada de escoger esta vez fue Claudia, fueron a un delivery vegetariano y cuando Raúl vio la carta le miró a Claudia y le preguntó:

- Claudia ¿Y la carne, el pollo o la grasa?

- Raúl, es un restaurant vegetariano.

- ¿Y qué voy a comer?

- Te recomiendo la tortilla de coliflor, con una ensalada de rúcula y tomatitos cherry, ¡te encantará!

La cara de Raúl era digna de una foto, en realidad la idea no le gustó mucho, pero la aceptó a regañadientes.

En el almuerzo Claudia le contó que ella hace algunos años que está consumiendo productos sanos, ya que ella desde muy pequeña lucha con el sobre peso. Raúl la miró con una cara de no creerle y le dice:

-¡Pero Claudia tu eres muy delgada!

-¡Ahora! Yo a los 15 años tenía más de 20 kilos de sobrepeso y después de una adolescencia difícil por mis kilitos de más, decidí empezar a cuidarme.

Después del almuerzo, Claudia le pidió ir a ver una feria itinerante a ver artesanía, ya que necesitaba unos jabones y unas esencias.

Cuando estaban en la feria y mientras caminaban, Raúl observaba muy atentamente a Claudia y cada vez se enamoraba más de ella; la encontraba fascinante a pesar de su edad, ella es una mujer madura, segura y sobre todo muy hermosa.

Claudia se enamoró perdidamente de una lamparita de noche; era una lamparita con un centro de madera y su pantalla es de una lonja de madera con figuras hechas con técnicas de quemado a la perfección, le pregunta al vendedor cuánto cuesta la lamparita y el vendedor le dijo:

-Señorita, para una dama como usted que tiene los ojos más bellos que he visto en el mundo, se la doy a mitad de precio.

Claudia, se sonrojó por el comentario del vendedor y busca la mirada de Raúl, ya que estaba muy avergonzada y él le dice:

-¡Que lastima! Me robó el piropo, yo pienso lo mismo desde que te vi entrar en la oficina.

La pobre de Claudia se puso como un tomate, no sabía dónde mirar de lo avergonzada que estaba. Esperaba refugio en Raúl, pero ella se sonrojo más y por primera vez Raúl la había sorprendido.

Finalmente, Raúl le regaló la lamparita y pensó: cada vez que la vea, seguro pensará en mí.

Después de terminar el paseo, a eso de las 9 de la noche, a Claudia le mataba un café y le pide a Raúl que la acompañe.

Se sentaron en un café literario que habían inaugurado hace muy poco, en este café se acostumbraba a recibir artistas, recitar poemas y a leer libros por los autores.

-Gracias Raúl por este día, la verdad es que la he pasado muy bien.

-Gracias a ti, ya que hiciste de mi día mucho más entretenido que los míos, entre pinturas y el silencio.

En ese momento empezaba un poeta diciendo:

-Chile, cuna de Pablo Neruda y Gabriela Mistral, pueblo de poetas y literatura ancestral.

Eso llamó la atención de ambos y se quedaron a disfrutar de la lectura. Cuando terminó el poeta, pasó un vendedor vendiendo rosas de goma eva y Claudia le compró una y le dice a Raúl:

-No soy la típica mujer que espera una rosa, pero puedo si quiero tomar la iniciativa y se la puso en la oreja.

Raúl nuevamente se quedó de una sola pieza, él a diferencia de ella se pone pálido como un papel, pero esta vez más sorprendido que antes, no supo qué hacer, tomó aire y trató de hablar, pero las palabras no salían de su boca, la mira con unos ojos grandes de sorpresa y llenos de brillo, no sabía qué pensar.

Claudia lo sorprendía siempre, lo desarmaba, nunca sabia qué hacer cuando ella le decía o hacía algo, en eso Claudia se acercó a él y le dio un piquito en la boca, un beso inocente, lleno de cariño e inocencia. El pobre Raúl no sabía si gritar de felicidad o salir corriendo; se quedó completamente inmóvil y mudo, parecía un mimo por la palidez y porque no salía ninguna palabra de su boca. Ella lo miró y no pudo contener la risa al ver la expresión de Raúl.

Después de unos segundos, empezó a reaccionar y le dice:

-Claudia, tu siempre me sorprendes.

-¡Y tú me encantas! Te puedo decir que me fascinas. Ese color castaño de tu pelo, tú estatura, tus ojos y sobre todo... ¡Tú completito!

Raul como siempre quedó mudo, la franqueza de las palabras de Claudia lo tenía desconcertado, además no pensó nunca que a ella le pasaran cosas con él...como le pasan a él con ella.

Esta vez Raúl tomó la iniciativa y la besó, pero no con la ternura del beso de Claudia, sino con amor, fue un beso muy intenso, las chispas salieron de ellos, Claudia lo aceptó como si ella también quisiera hacer lo mismo.

Cuando salieron del café se fueron tomados de la mano, era una noche estrellada de luna llena, caminaron por el sector que estaba lleno de pub´s, café´s y restaurant, mientras caminaban fueron conversando de las cosas que les pasaban uno por el otro, Raúl le contó que cada mañana la veía entrar a la oficina y su corazón explotaba de felicidad y Claudia le dice:

-Raúl, cada mañana al llegar a la oficina te veía y me encantaba, siempre lo supe y deseaba que algún día te acercaras. ¿Te puedo contar algo? Pero promete no reír.

-Claro, cuéntame.

-Para el amigo secreto, supe que a mi compañera Rocío le habías tocado tú y le pedí cambiarlo. Como tú nunca te acercaste, quise hacerlo yo.

Como siempre ella lo dejó desarmado, no sabía que decir, jamás pensó que ella se tomaría ese trabajo, solamente por estar con él.

-¿Abriste finalmente mi regalo?

-No, no lo abrí.

Ella frunció el ceño y le dijo:

-¡Con todo lo que esforcé y me costó escribirlo, para que tú no te dieras el tiempo ni siquiera de abrirlo!

-¡Perdón! Pero cuando me llamaste, salí rápido y no se me ocurrió abrirlo. Pero ahora tengo mucha curiosidad por saber que hay adentro.

-¿Vamos y lo leemos juntos?

-Bueno.

Cuando llegaron a la casa, Claudia abrió la puerta; él fue a su habitación a buscar su regalo y cuando llegó a la sala lo abrió y dentro había una nota que decía:

"Raul: Quiero tener una cita contigo. Quisiera invitarte al cine y después conocernos un poco más y tal vez ser algo más que compañeros de trabajo"

Raul la miró, ella estaba con una sonrisa enorme; sonrisa que iluminó todo el lugar y sobre todo su alma.

Se besaron nuevamente con mucha pasión, como si el mundo se acabara en ese instante, la espera fue demasiada de ambos, la química empezó a hacer de las suyas, parecía que sus almas estaban destinadas desde siempre a estar juntos, sus bocas eran una y junto con aquello se unían sus corazones.

De: Claudia Ruiz

Fecha: 13 de febrero de 2009 15:30

Para: Raúl Pinto

Asunto: Invitación.

Hola amor, quiero hacerte una invitación para mañana, ya que es el día de los enamorados y yo estoy muy enamorada de ti.

Nos juntamos en el café literario a las 20:00, te espero.

Atte.

Claudia Ruiz

Asistente de Gerencia

Claudia fue quien llegó primero a la cita, quiso sorprender a Raúl; para eso había comprado un peluche gigante...un jordano y lo sentó a su lado y espero la llegada de Raúl.

Cuando Raúl llegó, se sorprendió muchísimo al ver ese peluche, jamás lo imaginó, como siempre Claudia lo sorprendía y le dice:

-Hola Claudia, ¿no me vas a decir que eso es para mi?

-Si, ¿te gusta?, ¡feliz día de los enamorados!

-No me esperaba algo así, siempre me sorprendes.

Claudia se levantó de su silla, él la tomo de la cintura y la beso con ternura. En ese momento Raúl le pide disculpas porque él no traía nada que regalarle, fue un poco extraña la situación.

Después que terminaron en el café, Raúl la invito a su casa ya que necesitaba ir a buscar algo que se le había quedado, a lo que Claudia aceptó. En el camino, Claudia notó que Raúl estaba muy extraño, lo vio enviando mensajes de texto y hablando con alguien, pero no lograba entender la conversación.

Cuando llegaron a la casa de Raúl, él le pidió que lo acompañara, ella se bajó del auto y entraron a la casa, se encendieron las luces y ahí estaban sus amigos: Cristina, Manuel, Pepe y también Víctor el amigo de Raúl. La casa estaba decorada con globos y con muchos corazones pegados en las paredes, por segunda vez, ella se vio sorprendida por Raúl, eso jamás lo sospechó. Minutos más tarde, después de saludar a todos, tocaron a la puerta preguntando por Claudia Ruiz.

-Si, buenas noches soy yo.

-Señorita, le traigo este ramo de Rosas blancas, por favor firme aquí.

-Muchas gracias joven.

Claudia al cerrar la puerta estaba roja como un tomate, todo era demasiado romántico y no esperaba eso de Raúl (ya que él es muy introvertido) saco la tarjeta y después de leerla, la guardó y se colgó del cuello de Raúl y lo besó.

Eran las 8 de la mañana y Claudia como siempre de forma puntual llegó a la oficina, pero esta vez no estaba Raúl esperándola, eso la sorprendió mucho y le llamó la atención ya que ese día volvía Raúl de sus vacaciones.

De: Claudia Ruiz

Fecha: 23 de febrero de 2009 08:32

Para: Raúl Pinto

Asunto: Estas bien.

Hola amor, esperaba verte hoy en la cafetería, ¿te encuentras bien?

Atte.

Claudia Ruiz

Asistente de Gerencia

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De: Raúl Pinto

Fecha: 23 de febrero de 2009 09:42

Para: Claudia Ruiz

Asunto: Necesito hablar contigo.

Hola, necesito verte después de la oficina, tenemos que hablar.

Atte.

Raúl Pinto

Analista Depto. De Post-Venta

-Hola ¿Cómo estás? ¿De qué se trata cuéntame? Me has tenido todo el día intrigada.

Raúl la miró fijamente a los ojos, la emoción se le notaba en los ojos y en la expresión de su cara y le dice:

-¿Te acuerdas de la exposición de la empresa en los talleres?

-¡Sí! ¡Por supuesto!. Ahí fue cuando me enamoré perdidamente de ti.

-Me ascendieron a Jefe Zonal de Post Venta, ya que mi idea fue novedosa y le gusto a los directivos.

-¡Que alegría! ¡Lo sabía! No podía ser sólo yo, la única sorprendida con tu presentación. Pero eres malo me tuviste todo el día con el alma de un hilo.

-¿Por qué?

-Fuiste muy frío al responder mi correo, me hiciste pensar que...

-Chiquita, eso jamás, eres lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo.

Se fueron a cenar para celebrar. Fueron a un restaurante donde servían comida vegetariana y también comida más normal a juicio de Raúl. Él pidió una botella de vino para hacer el brindis y le contó que esa mañana el Gerente General lo llamó para que conversaran y proponerle su nuevo puesto de trabajo y su nueva remuneración, la cual era bastante buena.

-Me da mucha alegría amor por ti, eres un hombre trabajador y muy inteligente, te lo mereces.

Pasaron algunas semanas, todo estaba de maravilla entre ellos. Descubrieron que podían estar rodeados de mucha gente, pero estando juntos sólo eran ellos, parecía que el tiempo se detenía y que dejaron de ser ellos para ser un "NOSOTROS".

Muchas tardes, estando juntos sólo bastaba una mirada cómplice, para comunicarse...en completo silencio. Claudia siempre encontraba la forma de sorprender a Raúl y como siempre lo lograba.

Raúl con sus nuevas responsabilidades tuvo que empezar a viajar por el país implementado los nuevos cambios que estaba liderando y por eso que los fines de semana los destinaban para estar juntos.

Pasaron un par de meses y todo marchaba sobre ruedas; Raúl estaba más feliz que nunca; Claudia había logrado cambiar su vida, la extrañaba mucho cuando no estaba con ella, siempre le hacían falta sus locuras y su buen ánimo.

Llegó septiembre y decidieron pedir vacaciones. Resolvieron ir al extranjero, el destino escogido fue Río de Janeiro. Cuando llegaron a Brasil se hospedaron en un hotel frente a Copacabana, la habitación tenía vista al mar, una cama grande y muy elegante.

Una noche salieron a pasear y tomarse una caipirinha, estaban en un bar cuando Raúl, le dice a Claudia:

-Amor este tiempo, ha sido maravilloso, la verdad es que me encantas y es por eso que quiero hacerte una pregunta.

Claudia con cara de extrañeza le dice:

-Claro amor, ¿que necesitas saber?

-Claudia, quiero saber si quieres que vivamos juntos, si quieres hacer una vida conmigo.

A ella se le iluminó la cara, la verdad es que Raúl no es de hacer muchas propuestas, pero esta sin duda la sorprendió, a lo que ella le contesta:

-¡Sí! ¡Claro que SI!...deseo con todo mi corazón, vivir mi vida junto a ti.

Esa noche fue mágica, hablaron hasta muy tarde de las cosas que querían hacer cuando estuvieran viviendo juntos, de la decoración, de los espacios en comunes, estuvieron muy de acuerdo cuando decidieron empezar con una biblioteca.

Una vez en casa, empezaron la mudanza. La casa de Raúl es bastante amplia, pero como casa de hombre soltero, le faltaba las sutilezas que Claudia le podía impregnar.

A Claudia le encantan las flores y en un par de semanas la casa parecía un vivero, lo más extraño, es que en más de una oportunidad Raúl la sorprendió hablando con las plantas, lo que a él le causaba mucha risa.

En el refrigerador de la casa ya no solo había un medio limón seco y cervezas, si no que ahora había verdura, leche, yogurt y muchas cosas más.

También ella propuso pintar una pared de la sala de color verde, ya que ella decía que de esa manera se conectaba con la naturaleza, Raúl no estaba muy convencido de hacerlo, pero finalmente accedió, jamás podría decirle que no a ella, ya que con su sonrisa lo desarmaba y le iluminaba el alma. La verdad es que Claudia transformó no sólo su corazón sino que además su casa y toda su vida...lo hacía bastante feliz.

Llegó el diciembre de 2010 y Claudia le propone a Raúl que en esas mini vacaciones que otorgaba la empresa en fin de año, ir a pasarla con su familia que estaba en el norte, aprovechando que llegaba su hermana que estudiaba en España y sería una buena oportunidad para conocerlo a todos, ya que solo había comunicación telefónica.

Raúl aceptó gustosamente, como siempre a todo lo que a Claudia le pedía, ya que la mejor parte del día para él, era verla sonreír. Sacaron los pasajes para el 23 de diciembre y llegar de sorpresa.

Llegaron al aeropuerto y subieron al taxi en dirección a la casa de los padres de Claudia, cuando el taxi estaba dando vuelta en la esquina de la cuadra de la casa de Claudia, se dio cuenta que en el jardín estaba su hermana menor, la que no veía hace 3 años, desde que se fue a estudiar a España, el taxi no alcanzo a detenerse completamente cuando Claudia abrió la puerta y salió disparada a abrazarla, se dieron un abrazo gigantesco, las lagrimas entre ellas no se dejaron esperar, la escena era conmovedora, parecía que fuera una vida entera que no se veían, entre tanto llanto y felicidad la madre de Claudia, la señora Laura salió y se les unió al abrazo.

Raúl, pago el taxi y bajó las maletas del auto y se quedó parado frente a ellas mirando la escena, se llenó de alegría al verla a ella tan emocionada, pero también de tristeza ya que él nunca vio nada parecido en su familia, para él los recuerdos familiares eran solo de tristeza.

Una vez que las tres se calmaron un poco, Claudia le dice a su Madre:

-Mamá, te presento a Raúl.

Raúl con la personalidad introvertida que tiene le estiro la mano, pero la señora Laura, lo abrazó y le dio un gran beso en la mejilla y le dice:

- ¡bienvenido hijo! ¡Esta es tu casa! Raúl, jamás pensó que la madre de Claudia lo pudiera recibir de esa manera, con tanto cariño, si no lo conocían y dedujo que la personalidad de Claudia se la debía a su madre.

-Laurita, él es mi novio.

Nuevamente un festival de abrazos, Laurita la hermana menor de Claudia le dio un gran abrazo y le dijo: Hola cuñadito, que feliz estoy de conocerte.

Cuando pasaron a la casa, la madre de Claudia le pregunta ¿Por qué no me avisaste que vendrían?, les hubiese preparado algo rico para esperarlos y Raúl interrumpe diciendo:

-Señora Laura, queríamos sorprenderlos.

Y vaya que sorpresa dice la señora Laura.

Pasaron los días, la casa se empezó a llenar de visitas, la verdad ya parecía un campamento de boy scout, todos los años la casa de los Ruiz era un punto de encuentro para toda la familia.

Ellos, como costumbre en la cena de navidad, se dan los buenos deseos. Comenzó el padre de Claudia, don Roberto, quien le dio los parabienes primero a Laurita para que pronto pudiera volver definitivamente; luego a Claudia y le deseo que su vida fuera una buena vida y que continuara siendo feliz, así como la ha visto hasta ahora. Cuando le correspondió el turno a la madre de Claudia, la señora Laura le dio la bendición a su Claudita y le dice:

-Espero que seas muy feliz en tu vida y ojala pronto puedan ver la consolidación del amor corriendo por casa de los abuelos.

Raúl y Claudia se miraron de inmediato y no pudieron contener la risa.

Al pie del árbol de navidad se empezaron a entregar los presentes que se tenían todos, cenaron y después comenzaron a la charla de sobremesa que se extendió hasta bastante tarde.

Raúl y Claudia volvieron la casa que compartían muy cansados, pero felices por todo lo vivido en casa de los padres de Claudia.

A los días después, estando Claudia regando el jardín y Raúl leyendo un libro, Claudia le pregunta:

-¿Que opinas de lo dijo mi mamá?

-Nada, nunca ha sido mi prioridad tener hijos.

Claudia bajó la mirada y se le tornó muy triste. Ella nunca pensó en aquello, pero después que su madre lo insinuó, le rondó la idea y le pareció muy buena, pero al ver la reacción de Raúl tan seca y tan tajante, no pudo evitar entristecerse.

Raúl a causa del trabajo empezó a ausentarse cada vez más, a él le pidieron ver otras soluciones para la empresa y él como siempre estaba dispuesto a poner lo mejor de sí para contribuir.

Claudia, comenzó a sentirse cada vez más sola, algunos fines de semana Raúl no volvía a casa y ella en algunas ocasiones lo visitaba donde estuviera, lograron conocer varios lugares, pero de poco a poquito, se fueron alejando.

De: Claudia Ruiz

Fecha: 11 de abril de 2011 11:42

Para: Raúl Pinto

Asunto: Invitación.

Hola amor, quisiera invitarte a nuestro café, este viernes, te tengo una sorpresa. Yo se que podrás hacer un esfuerzo para llegar.

Atte.

Claudia Ruiz.

Asistente de Gerencia}

PD: Te amo.

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De: Raúl Pinto

Fecha: 11 de abril de 2011 15:11

Para: Claudia Ruiz

Asunto: Espero llegar.

Claudia, trataré de hacer todo lo posible por llegar.

Atte.

Raúl Pinto

Sub-Gerente De Post-Venta

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De: Claudia Ruiz

Fecha: 11 de abril de 2011 15:22

Para: Raúl Pinto

Asunto: Invitación.

Qué alegría, ¿cuándo pensabas contarme que te habían ascendido a Sub-Gerente?

Atte.

Claudia Ortiz

Asistente de Gerencia

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De: Raúl Pinto

Fecha: 11 de abril de 2011 17:46

Para: Claudia Ruiz

Asunto: Espero llegar.

Espera hasta el viernes y te cuento.

Atte.

Raúl Pinto

Sub-Gerente De Post-Venta

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De: Raúl Pinto

Fecha: 15 de abril de 2011 14:07

Para: Claudia Ruiz

Asunto: Espero llegar.

Claudia, todo se complicó, así que volveré mañana a casa.

Atte.

Raúl Pinto

Sub-Gerente De Post-Venta

Claudia al leer este ultimo mail decidió no responder. Estaba muy ilusionada de verlo ese día, ya que llevaba 2 semanas sin verlo y lo extrañaba mucho, le hacía mucha falta, estaba muy enamorada. Pero para ella no estar con él, era muy difícil, ya que sentía que Raúl estaba cada vez más distante.

Un día Raúl llego antes de su viaje y quiso sorprender a Claudia, preparó una cena, preparó ensaladas para ella y también preparó camarones a la crema, compró unos tiramisú como postre y una botella de vino y puso velas para hacerla más romántica.

Miró la hora y extrañó que Claudia no llegara aún. Ella acostumbra a llegar a las 19:00, pero ya eran las 20:20 y no llegaba, así que la llamó por teléfono, el teléfono timbro, pero ella no respondió.

Raúl comenzó a preocuparse por la hora y que no respondiera, así que llamó a Cristina, la amiga de Claudia, para saber de ella:

-Cristina, buenas noches, perdón por llamarte, pero quiero preguntarte si ¿sabes algo de Claudia?

-Hola Raúl, sí, está acá conmigo, ya te doy con ella.

De fondo se escuchaba mucho ruido ambiente al parecer estaban en un bar.

-Hola Claudia, ¿Cómo estás?

-Bien ¿y tu amor?

-Bien, te estuve llamando, pero no me respondiste.

-Perdón, es que tengo mi celular en silencio y no me percaté de la llamada.

-Estoy en casa, te estoy esperando con la cena preparada.

-Que bueno, me voy volando a la casa.

-Nos vemos acá. Claudia, llegó muy rápido a la casa ya que deseaba verlo, lo extrañaba a montones.

Cuando entro se encontró con todo lo que Raúl había preparado, ella se colgó del cuello de él y lo besó con mucha pasión.

-Cuanto te extrañe mi amor.

-Yo también mi chiquitita.

-¿Por qué no me avisaste que llegarías hoy?

-Quise darte una sorpresa.

-Lo lograste campeón.

En la mitad de la cena, Claudia estaba un poco distraída y Raúl le preguntó que le ocurría y ella le responde:

-Raúl, es mucho el tiempo que estas fuera de casa, te extraño mucho y estaba pensando que debemos hacer algo, ya que no es justo verte tan poco, te necesito.

-Claudia, te entiendo, pero hoy estoy en un buen momento, la jefatura me tiene muy bien considerado en la empresa y deseo mucho lograr mi objetivo, quiero llegar a la gerencia y eso sólo lo voy a lograr trabajando.

-¿Y nosotros? ¿Eso no cuenta?

-Claro que sí, pero esto será para un futuro mejor, para nosotros.

-Raúl, necesito pedirte algo.

-Si claro amor, dime.

-Quiero tener un hijo.

Raúl se quedó inmóvil, mudo, no articulaba ninguna palabra, sólo la miraba. El silencio de Raúl, Claudia lo interpretó como un no, lo que a ella le dolió mucho y empezó a llorar.

-Claudia, creo que no es el momento ahora, estoy con mucho trabajo y un niño necesita tiempo y dedicación que ahora no puedo darle.

-Tú has pensado en ¿qué quiero yo?, todo este tiempo he estado aquí, esperándote, apoyándote, pero también tengo anhelos, no sólo se trata de ti, también quiero hacer con mi vida algo importante, quiero tener hijos.

-Claudia por favor no me mal intérpretes, sólo quiero darte un buen hogar y estar preparados para recibir a un hijo. Claudia con mucha resignación con el corazón y con la mirada triste se quedó en silencio.

La cena que estaba preparada para tener un momento romántico y apasionado, terminó en una desilusión para ambos.

Pasó unos meses de aquella cena, ninguno volvió a tocar el tema, Raúl con su trabajo no dio espacio para hacer algo distinto, mientras que Claudia cada día se apagaba más y más.

Claudia, a pesar que está muy enamorada de Raúl, sintió que la relación no iba a ninguna parte, sus prioridades eran otras.

A pesar del gran amor que sentía por Raúl, no era suficiente para ser feliz. Sentía que algo le faltaba, que no estaba completa. Es así como un día cualquiera, Claudia con el corazón deshecho por la pena y con por el proyecto de vida que había planeado, decidió poner fin a la relación con Raúl.

Era una difícil decisión, pero ella sabe que debía tomarla antes de que la pena la siguiera consumiendo. Le pidió a Raúl si podían juntarse para poder hablar.

El con el ritmo de trabajo que tenía, no le dio tiempo, por lo que Claudia decidió dejarle una nota: "Raúl, fui feliz a tu lado, te aseguro que te amo con todo mi corazón, pero tú tienes prioridades distintas a las mías. Quiero y deseo con toda mi alma que seas feliz, te deseo que tengas una vida plena, adiós"

Raúl llegó a los cinco días después que Claudia le pidiera hablar. Lo primero que vio al entrar fue la nota y se dio cuenta que las cosas de Claudia no estaban en la casa, hasta las plantas se veían tristes.

Raúl lloró hasta cansarse en su cama, no podía creer lo que estaba pasando. Era invierno, el frío inclemente de la noche y de su alma lo tenían paralizado y solo escuchaba sus pensamientos, que a momentos se volvían hasta autodestructivos y pensó: si ya no la voy a volver a ver, prefiero ser no vidente, ya que no soportaría verla en brazos de otro amor. Le pidió a Dios, al cielo, a los astros e incluso a Yolanda Sultana, que le concedieran su deseo.

Pasaron unos días y el ánimo de Raúl no cambiaba, una noche solo en su habitación con el alma destrozada, los latidos del corazón más lento y los ojos llenos de lágrimas contenidas, comenzó a buscarla en la que fue su casa. La veía en todos lados, en aquella lamparita que está en su velador...recordó cuando la compraron y el vendedor les dijo que sus ojos eran los más bellos que había visto en todo el mundo y pensó: "Es tan grande este lugar sin ti, el vacio se siente en todas partes; en las paredes, esas de color verde que yo no quería, pero decidí darte en el gusto solo por verte sonreír, esa sonrisa que ilumina mi alma. Te necesito, tanto como el sol necesita a la luna, te necesito a ti, junto a mí".

Raúl al cabo de unos días logró reponerse un poco de lo sucedido y se comunicó con Claudia, su amor, para poder verse la cara y así poder tratar de convencerla y la citó en aquel Café, el café de ambos.

Raúl llegó antes que ella y empezó a pensar: "Estoy a minutos de verte aquí, en este café donde todo empezó. Recuerdo aquel día, día en el que se cruzaron nuestros caminos y cambiaría nuestra historia para siempre".

Cuando llegó Claudia y él sin escuchar nada más que a su mente, que decía: "Te veo muy segura, muy tranquila pero también veo en tus ojos que el amor ya no está. El silencio que antes era nuestra forma de comunicarnos hoy se vuelve cada vez mas incomodo.

Creo que el destino nos jugó una mala pasada, una broma macabra, con ese raro sentido del humor que aun no comprendo, en la que nos hizo creer que seríamos felices juntos, pero como el destino así lo quiso, a partir de hoy solo seremos dos desconocidos que jugaron a ser felices.

Es muy triste ya que justo en este momento, aquí, donde todo comenzó termine. Qué triste es ver la película de nuestra historia, sin finales con amores eternos, ni finales donde el amor triunfa sobre las adversidades, desde hoy serán caminos distintos los que tomaremos, el amor se acabó sin excusas"

Su cabeza no dejó de pensar, mientras escuchaba a Claudia cuando ella le graba a fuego estas palabras:

-Entiendo que es mejor decir adiós ahora. En memoria de esa pasión confundida con amor que sentimos en algún tiempo, aquella que se encendió y se apagó al igual que un volcán en erupción, ese fuego grande y majestuoso pero que al final sabemos que se apagó y a su paso dejó destrucción, desolación y desesperanza.

Solo te pido paciencia y coraje para aceptar un adiós.

Adiós Raúl.

Fin