El Amor con Decepción

04.09.2019

No sé si estoy feliz o triste, creo que por fin encontré el amor. Jamás pensé que a mi edad podría suceder. Estoy pisando los 65 años y llega ella. ¡Nunca pensé que encontrar el amor sería mi final!

Nos conocimos en una fiesta en casa de mi amigo Pedro, fiesta a la que yo no quería asistir, pero Pedro insistió y me animé. Cuando la vi llegar me llamó la atención de inmediato. Sentí que había nacido en mal momento... ¡con 20 años menos seguro le invitaba un trago!

Su nombre Luz, yo creo que le hace mucho juicio a su nombre, porque iluminó mi vida, para luego apagarla. Yo estoy viudo hace 6 años. En todo este tiempo he salido con nadie y creía que no estaba en edad de rehacer mi vida, sobre todo porque aún extrañaba demasiado a mi esposa.

Ella fue quien hizo el primer contacto. Se acercó a mí y me invitó a bailar diciendo:

- Esto es una fiesta y no es para estar sentado toda la noche"

Yo acepté gustoso, la verdad es que ella es una muchacha muy joven y bella, por qué negarme.

Bailando y conversando con ella me dice que tiene 29 años, los mismos 29 años que tiene mi hijo menor Josué. ¡Ni yo me lo creía! También me cuenta que está soltera y que no tiene ninguna clase de compromiso. En un momento pensé que me estaba coqueteando. Pero, pensándolo bien, ¡me sentí ridículo!...Pensar en que una joven y linda mujer como ella, quisiera conquistar a un vejete como yo, ¡No! ¡Seguro que no!

Cuando eran las 5 de la mañana y después de haber bailado toda la noche con ella, me dice que se tiene que ir porque es tarde y es muy peligroso andar sola a esa hora. Yo muy amablemente y sin segundas intenciones, me ofrecí a llevarla. Ella aceptó de inmediato.

El camino a su casa seguimos conversando muy animadamente, cuando llegamos ella me dice:

  • Alberto, te invito un café, fuiste muy amable en traerme y es lo mínimo que puedo hacer.
  • ¿Segura? No es necesario.
  • ¡Sí! ¡Por supuesto! Así conversamos un rato más. ¡Eres muy entretenido!
  • Bueno ¡Entremos!

Entramos a su casa. Ella me invita a sentarme en el sofá y se va a la cocina a preparar el café. Yo sólo pensaba: ¿Cómo no me pasó esto hace 20 años? ¡Sería muy distinto!

Cuando llegó Luz con los cafés, se sentó a mi lado y me pregunta:

  • Y tú ¿Estás casado?
  • Lo estuve. Soy viudo desde hace 6 años.
  • ¡Perdón! ¡No quise ser imprudente!
  • No te preocupes, no tenias como saberlo.
  • Y ¿rehiciste tu vida?
  • ¡No! Creo que ya no estoy en edad para esas cosas.
  • ¡Que tonterías! Eres un hombre encantador y muy buen mozo.

Empecé a sentir un grado de coquetería de parte de ella, pero después de analizarlo mejor, creo que solo es mi imaginación.

Cuando terminamos el café me pongo de pie, le digo a Luz que es tarde y que me voy a ir para que pueda descansar, ella se acerca a mí pone su mano en mi nuca y me besa la boca, yo creo que la cara de imbécil no me la borra nadie.

Sentí muchas cosas al besarnos, cosas que creía muertas junto con mi esposa, la sensación de su boca en la mía es indescriptible.

Ella tomó la iniciativa toda la noche, tomo mi mano y la puso en sus senos, yo no podía creerlo, fue algo increíble. Esa noche la pasamos juntos, yo me desperté a las 9 de la mañana, mientras ella dormía me vestí y me fui de su casa.

Ese día pensé todo el día en ella, es primera vez en mi vida que me sucede algo así, no podía sacarla de mi mente, la sensación de sus labios, su piel, su aroma se me impregnó.

Después de unos días apareció en mi casa, la invité a pasar, cuando me sorprende nuevamente con un beso en la boca, que sensación más placentera.

  • ¿Por qué te fuiste de mi casa sin despedirte?
  • No quise molestarte estabas durmiendo, y para ser sincero no sabía qué decir.
  • Me costó un poco ubicarte, pero ya estoy aquí ¡me tienes loca!

Yo abrí los ojos como plato, ¿ella una mujer joven, hermosa, llena de vida loca por un vejete como yo?  no termino de entenderlo cuando ella me abraza y me dice:

  • Siempre quise a un hombre como tú Alberto, siempre añoré un momento como este y ahora que estás aquí no quiero dejarte ir, no quiero que me dejes.

No dije nada, no fui capaz de articular palabra alguna, fue muy extraño todo y mi cabeza no dejaba de preguntarse ¿yo? ¿Cómo sucede algo así? ¿Esto es un sueño?

Aquella noche la pasamos juntos, la juventud de ella me tenía abrumado, por momentos creí no poder seguir.

Fue así como comenzamos a tener una relación puertas afuera, de vez en cuando la visita en su casa y otras tantas ella se quedaba en la mía. Así pasaron 6 meses en la que ella me estaba dando un toque de juventud, Luz me daba energías y ganas de vivir.

Para presentar a Luz a mi familia, organicé una comida en mi casa. Invité a mis dos hijos Lucía y Josué. Lucía llegó acompañada de su marido Matías y Josué fue con la Anto, su novia de toda la vida.

La comida fue muy tensa ya que Lucía que es tres años mayor que Luz, siempre estuvo dándole indirectas y comentarios, Matías siempre tratando de calmar la situación. De cierta manera igual la entiendo no debe ser fácil para ella verme con otra mujer, tan joven y bella como Luz.

Mi vida siempre fue muy ordenada y eso se lo debo a mi esposa que siempre administró muy bien la casa y las finanzas, por lo que tenía un buen pasar y estabilidad económica, la cual se estaba deteriorando los últimos meses, debido a que Luz tenía muchos problemas financieros que yo empecé a sostener. Pero ahora, tanto la plata como la vida se me estaban escapando muy rápido.

Para poder sostener mejor la situación económica de ella, estuve conversando con Lucía mi hija y le conté que invitaría a Luz vivir en casa. Al principio puso un grito en el cielo, pero después de explicarle lo que sentía y lo que estaba viviendo, sobre todo después de la pérdida de su madre, ella entendió y al final cedió. Para mi fue una carga menos ya que no quería que mi hija estuviera distanciada de mi.

Una tarde quise sorprender a Luz con la noticia, fui a su casa y terminé siendo yo el sorprendido. Cuando entré escuché ruidos extraños que venían del dormitorio de Luz. Me acerqué muy sigiloso, abro la puerta y ahí estaba Luz... ¡con mi hijo en la cama! ¡Mi propia sangre! para mí fue como una espina en el corazón... ¡No podía creerlo!

No sabía cómo reaccionar. Yo sentía que me había enamorado de ella y por otro lado... ¡él es mi hijo! Sentía que había empezado a vivir de nuevo, pero esto, me mata lenta y cruelmente.

No fui capaz de hacer nada, solo me marche sin ser visto. La imagen en mi cabeza fue como una espina que entre más me negaba a creer lo que había visto, mas se clavaba en mi viejo corazón. No podía creer que Luz me hiciera esto y sobre todo con Josué. Yo creí que ella era sincera, pero no fue así.

Aún con todo este dolor, decidí guardar silencio hasta estar seguro de cómo proceder. ¡La amo! ¡Juro que la amo!, pero esto es algo que no quiero vivir, prefiero estar solo. Las contradicciones en mi cabeza son demasiadas y quisiera que todo esto fuera mentira, pero la realidad es más triste que eso.

Ese día no quise ver a Luz, le inventé una excusa con el trabajo y así pasó una semana, hasta que ella llegó de improviso a casa. Al mirarla no sabía cómo reaccionar, no sabía que decir, al verla tan bella, radiante y llena de vida, vida que a mí ya se me fue, tome una decisión, una decisión que sé que me dolerá, pero es lo más sensato y le digo:

  • Luz, te quiero agradecer el tiempo que compartiste conmigo, me llenaste de vida y alegría, pero creo que lo más conveniente ahora es terminar nuestra relación.
  • ¡Pero Alberto! ¡No me puedes hacer esto! ¡Yo te amo!
  • Luz, eres una mujer joven y bella con una vida por delante, no amargues tu vida con un viejo como yo. Para mi esta es una difícil decisión, porque me enamoré como un muchachito. Creí que todo lo que sentí por ti estaba muerto, pero tú lo hiciste revivir, es por eso que te agradezco por todo lo vivido y sobre todo te agradezco por darle alegría a mi corazón.
  • Pero Alberto, si es verdad todo lo que me dices ¿Por qué me dejas? ¿a qué le temes?
  • Luz, no quiero darte más razones porque sobran, esto es lo mejor tanto para ti, para mí y para mi hijo.

Ella abrió los ojos como plato, se quedó muda, no fue capaz de articular palabra, cuando yo le digo:

  • No te preocupes, ya lo sé todo, no son necesarios los detalles, pero creo, que si la felicidad de mi hijo es contigo, yo seré feliz. Porque los amo y su felicidad será la mía.

En ese momento a Luz le vi salir una lágrima, yo puse mi mano en su rostro para secarla y le digo:

  • ¡No llores! Sé feliz con mi hijo o con otra persona, es lo único que te puedo desear desde el amor que te tengo. Ahora te voy a pedir dos favores. Primero no quiero que Josué se entere que yo sé lo de ustedes, tengan prudencia con el tiempo para que puedan revelarlo, y lo segundo es que no lo engañes y hazlo feliz.

En ese momento le indico la puerta, con el corazón y el alma destrozada, Luz me mira fijamente con los ojos llenos de lágrimas y me dice:

  • ¡Perdón Alberto!... ¡adiós!

Cuando la puerta se cerró sentí que el alma se me desgarraba por dentro. Lloré por primera vez en muchos años, lloré. Ella que alguna vez me iluminó mi vida hoy la apagó y para siempre. Mató todo lo que ella había revivido.

Cerré todas las puertas y ventanas de casa, me fui a mi habitación casi como un zombi, actuando sin pensar, abrí el último cajón que está en el armario y saqué mi revólver. Cuando lo compré hace 40 años, supe que algún día lo usaría, lo que no sabía es que lo usaría conmigo. Saque una bala y la puse en el revólver, de mi escritorio saqué una hoja, un bolígrafo y escribí:

"Hijos míos, ustedes son el fruto del amor más bello, sincero e incondicional que un hombre puede recibir, quiero que sepan que los amo con todo mi corazón y fueron la aventura más grande de mi vida. No me juzguen porque mis actos, quiero que sepan que los llevaré siempre en mi corazón y mi alma, pero después de seis años sin su madre, no veo razón para vivir.

Los amo, sean felices, encuentren el amor y vivanlo a concho, yo me voy al encuentro con el mío"