Chile Despertó Distinto

23.10.2019

Calama, Chile 22 de octubre de 2019, 20:00 horas. No es la guerra civil de Siria, no es la operación de libertad de Irak, no un terremoto o un tsunami, pero los estruendos de los fusiles se escuchan por doquier. Helicópteros sobrevolando las ciudades, sirenas de ambulancias y bomberos alertando un desastre. El miedo y la desesperación, de toda una sociedad.

El toque de queda comienza a regir puntualmente a las 20 horas. El malestar de los habitantes de una pequeña ciudad de sólo ciento setenta mil habitantes, de forma espontánea, se hace escuchar. Miles de personas en familia con sus niños y adultos mayores, en los frontis de sus casas armados con una cacerola como fusil y una cuchara de palo como balas. Luchando en una guerra que declara el estado de Chile a su pueblo, a su gente, con toda la fuerza de un ejército armado, indolente y cobarde, que es capaz de usar sus armas en represión a su pueblo, que juraron proteger.

Dos horas de cacerolas, tronar de cañones y fusiles, para escuchar el silencio; silencio que hace sentir una tensa calma, donde la angustia se hace más fuerte a cada segundo que pasa. Con la angustia de no saber si alguien está por ahí clamando ayuda, angustia de no saber si alguien está por ahí pidiendo auxilio, que solo el viento escuchará.

Todo un pueblo esperando el alba y la salida del sol, solo para ver con horror los rastros de una guerra inventada, sintiendo desesperanza frente a una clase política con sordera y sin ninguna conciencia social, donde nuestros "Representantes" solo se representan a ellos mismo y a los intereses mezquinos de una elite que financia sus campañas políticas.

Pero los miles de personas con sus cacerolas, cucharas de palo y coraje le enseñan a mundo que es lo que somos cuando nos unimos, cuando nos cansamos.

Somos una sociedad cansada de la segregación por el sistema neoliberal económico perverso, al cual nos han sometido por más de treinta años. Cansados de los abusivos que se enriquecen a nuestra costa. Cansados de la falta de protección del estado. Cansados de llegar a fin de mes sin dignidad y cansados de tener miedo de llegar a viejos y morir en la pobreza.

Hay que levantar a nuestra ciudad, a nuestro país, a nuestro pueblo, pero no para seguir con los mismos abusos. Hay que refundar nuestra sociedad, una sociedad nueva libre de las cadenas de las deudas, libre de las colusiones y las clases de ética para los abusadores, una sociedad que no le tema a jubilar.

Hoy 23 de octubre de 2019, somos un Chile distinto. Un Chile que se levantó en contra de un modelo que no nos representa y hoy más que nunca un Chile que exige cambios.