Bitácora de un viaje sin Retorno

31.10.2019

Día uno. Desde hoy me embarco en el viaje del que no quiero retornar jamás, desde este día y por el resto de los días que me quedan por vivir, me subo al tren de la felicidad. Para este largo viaje hice una maleta muy pequeña, solo con las cosas que son necesarias. Puse una libreta, para anotar todas las cosas maravillosas y las personas que me acompañan en este viaje, por supuesto llevo paciencia, también cargo tolerancia y lo que ocupa casi toda mi maleta es amor. 


Cada vez que uno inicia un viaje se generan desperdicios, envases vacios de las cosas que vamos consumiendo, estas cosas que no sirven, van incomodando el viaje, así que para esto traje una bolsa mágica muy chiquita, esta bolsa y su poder mágico me van a permitir botar todo aquello que no sirve, como por ejemplo: el egoísmo, la envidia, el rencor y tantas otras cosas negativas que nos hacen llevar una carga que muchas veces nos estancan nuestra vida. Lo mágico de la bolsa es que cuando meto algo ahí, desaparece para siempre y no tengo que acumular nada.
 

Espero que muchos más se quieran subir a este tren junto a mi, están todos invitados, los invito a todos a ser feliz y piensen muy bien en que pondrán en su maleta y que cosas definitivamente no son necesarias para este maravilloso viaje. Como nada en la vida es gratis, este viaje tampoco lo es, la tarifa que se pagará diariamente, es un abrazo a quien lo necesita, una sonrisa a un extraño y botar la basura todas las noches antes de dormir. 
 

La tarifa incluye una vida plena, una bolsita mágica y grandes aventuras. No hay descuentos ni promociones