¿Hoy será el día?

11.06.2020

Tengo mucho miedo, después de tantos días invadido de tanta información. ¡Noticias que vienen y van! Por lo que, desde hace un mes que ya no quiero saber nada más de cuarentenas, virus y de todo eso. Pero anoche comenzó...creo yo. Empecé a sentir todos los síntomas de los que tanto escuché y que nunca le di importancia.

He tomado todos los resguardos para que esto no me afecte, pero no sé, al parecer no fueron suficientes. Tengo 39 grados de temperatura, me duele mucho el cuerpo, mi cabeza parece que me va a explotar, me cuesta mucho respirar. ¡Tengo mucho miedo! Ahora ¡justo ahora! No sé, si ir al hospital. No sé si esperar un poco más ¿estaré infectado?

Me asiento con mucha dificultad en la cama, mi respiración cada vez se acorta más, siento que las piernas me abandonan, no tengo fuerzas, creo que así no podré llegar ni a la esquina y es ahí cuando mi vida comienza a pasar por delante de mis ojos. Sé que es un cliché, pero mi cabeza comienza a lanzar mil imágenes por segundo de mi vida. La primera imagen que pasa es cuando la vi por primera vez, ella con ese vestido blanco bajo la rodilla floreado, zapatos de charol y la sonrisa mas hermosa que yo haya conocido en todo el mundo. Tenías 16 años, tal vez nunca te lo dije, pero desde ese momento supe que tú serías mi compañera de vida, gracias a Dios no me equivoqué. Sólo nos faltó más tiempo. Otra imagen que está pasando justo ahora es cuando conocimos juntos el mar, tus ojos brillaban como nunca, valió la pena cada centavo que gastamos en ese viaje, creo que fue ese momento en el que te vi llorar por primera vez de emoción.

Al parecer si estoy infectado, cada vez me siento peor, la falta de respiración me tiene muy cansado, miro al velador veo el teléfono, trato de alcanzarlo, pero no puedo coordinar mis movimientos ¿moriré aquí? ¿moriré hoy?

Me haces mucha falta Roxana, mi Roxi, después de ese accidente que te llevó tan pronto, ya pasaron 10 años y todavía siento como si fue ayer, el dolor no se va. No quise saber de nadie, toda persona que se quiso acercar a mí, la espanté de mi vida, no quise querer a nadie nunca más, tú y solo tú eras mi vida.

Alcancé a duras penas el teléfono, pero no sé para que, no tengo a nadie a quien llamar, y pensándolo mejor, tal vez no sea tan malo, que bueno que sea así, prefiero que hoy sea el día que pueda reunirme contigo otra vez. He albergado la ilusión y la esperanza de estar juntos nuevamente. Lo he soñado un millón de veces, por tanto tiempo. No voy a luchar más contra el este maldito virus.

Me acuesto en mi cama con tu foto en el pecho, respirando cada vez mas corto y con más dificultad, cierro mis ojos y ¡ahí estás! con ese mismo vestido blanco y sobre todo con esa hermosa sonrisa. ¡Te extrañé tanto!